El F-35 se cae a pedazos y España duda de su compra
El buque insignia de la aviación militar estadounidense, el Lockheed Martin F-35 Lightning II, atraviesa una crisis de operatividad sin precedentes. Los índices de disponibilidad de la flota han caído en picado hasta un alarmante 25% en el año fiscal 2025, una cifra que pone en jaque la superioridad aérea prometida por el caza furtivo. Mientras tanto, en España, las dudas sobre su adquisición se intensifican, y el Gobierno baraja cada vez con más fuerza la apuesta por tecnologías europeas para garantizar una mayor autonomía estratégica.
El Desplome de la Capacidad Operativa del F-35
Las cifras son demoledoras. Según informes recientes de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental (GAO) de Estados Unidos, la tasa de capacidad operativa total del F-35 Lightning II ha descendido hasta el 25% en el año fiscal 2025. Este porcentaje representa el tiempo que las aeronaves pueden realizar todas sus misiones asignadas, una caída drástica desde el 38% registrado en años anteriores. La situación es aún más preocupante si se considera la tasa de capacidad operativa, que mide la aptitud para cumplir al menos una misión, la cual ha pasado del 67% al 44% en el mismo periodo.
Problemas Técnicos y de Suministro que Afectan al F-35
Las causas de este desplome son multifactoriales. Funcionarios de la Fuerza Aérea estadounidense apuntan a retrasos en el desarrollo del software, escasez de piezas de repuesto y problemas de corrosión como principales culpables. La respuesta de la Oficina del Programa Conjunto del F-35 (JPO) pasa por una estrategia de "Reinicio de la Solución de Soporte Global", lanzada en junio de 2025. El ambicioso objetivo es alcanzar un 80% de capacidad operativa y un 65% de plena capacidad para 2030, para lo cual se estima una inversión adicional de 13.700 millones de dólares. Una suma considerable que las fuerzas armadas deberán justificar ante el Congreso.
La Alternativa Europea: Autonomía Estratégica para España
En este escenario de incertidumbre sobre el F-35, España se encuentra en una encrucijada. La posibilidad de no adquirir los cazas estadounidenses y optar por tecnologías europeas cobra cada vez más fuerza. Esta decisión, de llevarse a cabo, impulsaría una mayor autonomía estratégica para el país, aunque implicaría un cambio de rumbo significativo en la modernización de sus fuerzas armadas. Alternativas como el Rafale Marine francés o el Saab 39 Gripen sueco se presentan como opciones viables, permitiendo a España diversificar sus alianzas y reducir la dependencia tecnológica de Estados Unidos.
El F-35 y su Impacto Naval: La Amenaza a los Portaaviones
Las deficiencias del F-35 no se limitan a su operatividad en tierra. La potencia de sus reactores genera un calor extremo, cercano a los 2.000 grados centígrados, que está provocando daños severos en las cubiertas de los portaaviones estadounidenses. Este fenómeno, comparado con la necesidad de proteger el capó dorado de los coches de Fórmula 1, ha obligado a la Marina de EEUU a limitar el uso del caza en operaciones, recurriendo a modelos de generaciones anteriores. La versión F-35B, con capacidad de despegue y aterrizaje vertical, es crucial para la Armada española, que busca reemplazar sus actuales Harrier. Sin embargo, los problemas de durabilidad de las cubiertas de los buques anfibios, como el Juan Carlos I, plantean serias dudas sobre su viabilidad a largo plazo.
El Contexto Global: Rusia y el Su-57
Mientras el F-35 enfrenta sus propios fantasmas, Rusia avanza con paso firme en la exportación de su caza furtivo Su-57. Moscú ha anunciado nuevos contratos para el suministro de este avión de quinta generación a países de Oriente Próximo, compitiendo directamente en un mercado donde Israel ya opera con una amplia flota de F-35. El anuncio ruso, realizado por el ministro Anton Alikhanov, subraya el interés global por cazas de última generación y podría alterar el equilibrio aéreo regional, especialmente si Irán se suma a la lista de compradores.
Cierre: La Encrucijada Española ante la Caída del F-35
La decisión sobre el futuro de la aviación de combate española está en el aire. Los problemas de operatividad del F-35, sumados a las dudas sobre su adquisición en España y la creciente oferta de alternativas europeas, configuran un panorama complejo. España debe sopesar cuidadosamente los costes, las implicaciones estratégicas y la autonomía tecnológica antes de dar un paso definitivo. La historia militar española, marcada por hitos como el desembarco de Alhucemas hace cien años, exige decisiones audaces y bien fundamentadas para garantizar la seguridad y la soberanía del país en el complejo escenario global.





