Trump pacta con Irán y Alemania se hunde en la ONU
El G7 ya no es lo que era, pero lo intenta. La cumbre de Evian, en Francia, ha estado marcada por el intento de Emmanuel Macron de centrar la agenda en Ucrania, pero la realidad se ha impuesto con un acuerdo de Donald Trump con Irán que acapara toda la atención. Este pacto, aún con detalles escasos, se perfila como un símbolo del final de una época para el grupo de las siete mayores economías avanzadas, evidenciando su pérdida de peso e influencia global.
Trump pacta con Irán y redefine Oriente Medio
El presidente estadounidense, Donald Trump, ha aterrizado en los Alpes franceses con un "memorándum de entendimiento" bajo el brazo. Se trata de un preacuerdo con Irán alcanzado apenas meses después de la Operación Furía Épica. Este pacto, cuyo contenido exacto se mantiene en secreto a la espera de una publicación oficial, promete cambiar drásticamente la geopolítica de Oriente Medio. Trump celebra la reapertura parcial del estrecho de Ormuz y anticipa su completa apertura sin peajes para este viernes, fecha prevista para la formalización del acuerdo en Ginebra. Sin embargo, desde Europa y el resto del G7 observan con recelo cómo esta "victoria" estratégica de Trump podría, paradójicamente, acabar financiando el nuevo poder militar iraní a cambio del levantamiento de sanciones.
Alemania, a la deriva: el fin de una era global
El declive del G7 se ve reflejado también en el reciente fracaso de Alemania para obtener un asiento no permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. La potencia europea, miembro clave del grupo, solo consiguió el apoyo de 104 estados, una cifra que evidencia una especie de "rebelión general" contra Berlín. Este tropiezo, atribuido en parte a su política exterior, especialmente su defensa de Israel frente a las matanzas en Palestina y Líbano, subraya el fin de una época en la que el G7 pretendía liderar el orden mundial. El auge del "Sur Global" y la creación de nuevos bloques geopolíticos como los BRICS reclaman un nuevo reparto del poder, dejando al G7 en una posición cada vez más irrelevante.
Sanciones a Rusia: un frente dividido y con dudas
En el frente económico, el G7 ha acordado intensificar las sanciones contra los ingresos energéticos de Moscú, con un enfoque particular en el gas y el petróleo. Los líderes del grupo buscan limitar la capacidad de financiación del Kremlin mediante un mayor control de sus exportaciones. No obstante, las deliberaciones han estado marcadas por la presión de la administración estadounidense de Donald Trump para que los socios europeos asuman una mayor carga en las medidas restrictivas. La efectividad de estas nuevas rondas de sanciones, anunciadas al término de la cumbre, queda en entredicho ante la falta de detalles concretos y las evidentes divisiones internas.
El futuro incierto del G7
Desde su creación en 1975, el G7 ha visto cómo su peso en el PIB mundial se ha desplomado, pasando de representar el 70% a un escaso 55%. Con la cumbre de Evian, el grupo enfrenta un futuro incierto. La diplomacia trasatlántica se ve sacudida por acuerdos unilaterales, y la influencia de potencias emergentes crece a pasos agigantados. El G7, que se definía como un foro para resolver diferencias y orientar políticas, parece haber perdido su brújula en un mundo cada vez más multipolar y complejo.
El G7 mira impotente cómo la "victoria" de Trump va a acabar financiando el nuevo poder militar iraní. En la edición de este año en Evian (Francia), Emmanuel Macron ha intentado centrar la agenda en Ucrania, y todos los demás se han centrado en el acuerdo (de folio y medio) de Donald Trump con Irán.
El lunes, distintas ramas de la Comisión Europea fueron cancelando sus eventos de prensa, sabiendo que iban a ser preguntados por el memorándum, del que todavía apenas se conocen detalles, a la espera de generar un mensaje unificado en el G7. Este martes, todavía no lo hay, más allá de celebrar el cese de las hostilidades.
Al igual que con el inicio de la guerra, de la que no fueron informados, el resto del G7 sin EEUU solo puede observar cómo la "victoria" de Trump –una derrota estratégica– tiene múltiples consecuencias también para el resto del mundo.






