Economía

El fraude tunecino que inunda España y hunde los precios del aceite de oliva

Algo huele mal en el mercado del aceite de oliva y las cifras no cuadran. La autenticidad del oro líquido español está en jaque. La consecuencia directa para el consumidor es un desplome sin precedentes de los precios en origen, que ya ronda el 46%. Esta situación pone en riesgo la viabilidad de los productores nacionales. El culpable principal es el denominado 'aceite fantasma tunecino'.

En 2025, un alarmante 81% del aceite de oliva tunecino que ha entrado en España lo ha hecho a través de vías que eluden los controles del contingente europeo. De las más de 80.000 toneladas que llegaron oficialmente a nuestro país, tan solo unas 14.500 lo hicieron por los cauces habituales. Las 65.500 toneladas restantes accedieron bajo un régimen aduanero pensado para transformar y reexportar mercancías, no para abastecer el mercado interior español, según denuncian organizaciones agrarias como COAG.

El 'aceite fantasma' inunda España

Esta práctica fraudulenta permite que aceite extracomunitario compita en nuestro mercado sin las mismas reglas y a precios que los pequeños y medianos productores españoles. Estos últimos, con costes de producción significativamente más elevados, simplemente no pueden igualar esas cifras. Una parte de este aceite, además, puede llegar a través de otros países europeos, como Portugal, perdiendo su rastro de origen antes de aterrizar en el lineal del supermercado. Así, llega al consumidor final sin la trazabilidad adecuada.

Las organizaciones agrarias advierten que esta opacidad en la trazabilidad y la entrada masiva de producto al margen de la cuota establecida están creando las condiciones para que la Comisión Europea se vea obligada a activar mecanismos de salvaguardia. Podrían suspender temporalmente la entrada de aceite de Túnez. El barco del aceite, como señalan algunas fuentes, tiene más de una vía de agua, comprometiendo seriamente su futuro.

La respuesta del Ministerio de Agricultura

Ante este panorama desolador para el sector, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha reaccionado. Ha diseñado un nuevo plan específico de control de la calidad del aceite de oliva y del aceite de orujo de oliva. Este plan, que entrará en vigor a partir de 2026, busca ofrecer mayores garantías al consumidor y proteger la calidad de uno de los productos más emblemáticos del agroalimentario español. Respaldado por todas las comunidades autónomas, el plan intensifica las inspecciones en todos los eslabones de la cadena oleícola. Refuerza la vigilancia en los controles en frontera. El objetivo es claro: prevenir prácticas irregulares y asegurar la autenticidad del producto que llega a las mesas españolas.

La autenticidad del aceite de oliva sigue siendo uno de los principales retos para la industria oleícola a nivel mundial. Las mezclas fraudulentas con otros aceites vegetales no solo perjudican a los consumidores. Generan importantes pérdidas económicas y dañan la reputación de un producto muy valorado por su calidad y sus propiedades saludables. La investigación avanza, con metodologías basadas en inteligencia artificial, para mejorar los sistemas de detección de adulteraciones. Se busca garantizar la pureza del oro líquido español. Pero la batalla contra el fraude está lejos de terminar.

El mayor problema de los olivos españoles no es ni los costes, ni el cambio climático: es el 'aceite fantasma'.

Algo huele mal en el mercado del aceite de oliva. Lo sabíamos desde hace tiempo, pero es ahora con el desplome de los precios en origen (casi un 46%) cuando todo el mundo se ha puesto nervioso. Las cifras no cuadran y la factura no la van a pagar los grandes grupos oleícolas, sino los pequeños productores.

Por eso, el 15 de junio, un representante de COAG se plantó delante de los micrófonos. Denunció que el 81% del aceite de oliva tunecino estaba entrando en España de tapadillo. Pero, ¿cómo metes 65.500 toneladas de aceite por debajo del radar? No ha sido sencillo de determinar, la verdad. Pero si la organización tiene razón, el barco del aceite tiene más de una vía de agua, comprometiendo su futuro. Siempre, buena parte de ese aceite entra desde Portugal. Pero la 'vía lusa' no cuadra. Con los datos de la campaña de 2024-2025, Portugal produce entre 160.000 y 195.000 toneladas propias. Importó apenas 3.406 de aceite tunecino.

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