Andalucía produce el 80% del aceite de oliva español con calidad récord
Andalucía se erige, una vez más, como la indiscutible reina del aceite de oliva virgen extra en España. El sur de la península ibérica no solo lidera la producción con un asombroso 80% del total nacional, sino que también presume de un tesoro de 180 millones de olivos que son la envidia del mundo. Este año, las cifras apuntan a una cosecha que no solo será abundante, sino que destaca por una calidad excepcional, un factor clave que reafirma la posición de España en la cúspide gastronómica mundial.
La provincia de Jaén, corazón aceitunero por excelencia, ya ha dado la voz de alarma: la calidad de la aceituna de este año está siendo "muy notable". Así lo ha subrayado Jesús Cózar, secretario general de UPA en la provincia y en Andalucía, en una reciente entrevista. A pesar de que la cosecha general podría no ser "muy abultada", el rendimiento de la aceituna es superior al del año pasado. "Los rendimientos de ácidos grasos en la aceituna están siendo buenos, y esto siempre se agradece porque hace que el aceite esté resultando con un mayor rendimiento", explicó Cózar. Esta excelencia se traduce en aceites tempranos de "bastante calidad", recolectados ya en el mes de noviembre, anticipándose a las tradiciones de antaño.
El tesoro oculto del aceite de oliva gallego
Este dominio andaluz en la producción de aceite de oliva virgen extra, uno de los pilares de la dieta mediterránea, contrasta con otras joyas ocultas que, aunque minoritarias, buscan hacerse un hueco. En Galicia, por ejemplo, se está revalorizando el Alma Meiga, un aceite de producción muy limitada que destaca por su carácter único. Elaborado a partir de dos variedades de aceitunas autóctonas, este elixir indómito nace en Castrelo de Miño (Ourense) de la mano de un proyecto familiar que busca honrar la tradición rural. "Como el huerto, las verduras, los cereales o el vino, forma parte de la memoria pura de Galicia", declaran sus responsables, quienes apuestan por darle un valor añadido a su plantación y al campo gallego.
Innovación: del hueso de aceituna al asfalto
Mientras el sur acapara los focos por su volumen y calidad, la industria aceitunera sigue innovando y buscando nuevas aplicaciones. En Barcelona, por ejemplo, se ha puesto en marcha un ambicioso proyecto para asfaltar calles utilizando huesos de aceituna y madera. Esta iniciativa pionera promete reducir las emisiones de CO2 en un sorprendente 76%, demostrando que el fruto del olivo tiene un potencial que va mucho más allá de la mesa.
La aceituna, ese pequeño fruto mediterráneo, se consolida así no solo como un producto gastronómico de primer nivel, sino como un motor económico y un foco de innovación. Andalucía marca el paso, pero la búsqueda de la excelencia y la diversificación prometen un futuro brillante para este oro líquido español.





