Política

Mercedes González confiesa a Marlaska sus reuniones con la ‘cloaquera’ Leire Díez hace un año

El cerco se estrecha sobre Mercedes González Fernández. La directora general de la Guardia Civil, visiblemente acorralada, ha comparecido este martes en el Senado para dar explicaciones sobre sus polémicas reuniones con Leire Díez, la exmilitante socialista cuyo nombre resuena en una investigación clave por una presunta trama dedicada a desestabilizar causas judiciales que afectaban directamente al PSOE o al Gobierno. Y la verdad, aunque tarde, ha emergido: González ha reconocido que informó a su superior, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, de estos encuentros hace ya un año, tal y como ya había adelantado este diario en exclusiva.

La comparecencia en la Comisión de Interior del Senado era una de las más esperadas y no ha defraudado en cuanto a tensión. Mercedes González se ha visto obligada a admitir lo innegable, un hecho que pone en jaque no solo su credibilidad, sino también la de Marlaska, quien hasta ahora había negado tajantemente cualquier conocimiento de tales citas. La directora de la Benemérita ha intentado minimizar la gravedad de la situación, calificando sus encuentros con Díez como meros “dos tés” o “tres cafés”, pero el daño ya está hecho.

La trama de Leire Díez y los “tés” de González

Leire Díez es un nombre que ha emergido con fuerza en los informes de la Unidad Central Operativa (UCO), que han llegado hasta el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz. Estos documentos señalaban de forma inequívoca la existencia de contactos entre González y la exmilitante socialista, investigada por su presunta influencia en procedimientos judiciales. La UCO no inventa; sus informes han sido la base para que el Partido Popular solicitara esta comparecencia que hoy ha puesto en la cuerda floja a la directora.

Durante su intervención, Mercedes González Fernández ha negado de forma rotunda haber interferido en investigación alguna o haber ejercido presiones sobre los agentes. “No he interferido en investigación alguna, jamás, nunca, ni de la UCO, ni de ninguna otra unidad de la Guardia Civil”, ha sentenciado con una vehemencia que sonaba más a desesperada sobrecompensación que a convicción. Sin embargo, su propia confesión sobre haber informado a Marlaska un año antes de estos encuentros choca frontalmente con esta postura de absoluta inocencia.

La directora ha minimizado la importancia de activar el borrado de mensajes en su chat con Leire Díez y ha insistido en que la exmilitante socialista nunca le pidió frenar a la UCO ni abrir investigaciones internas. Una versión que ha sido duramente criticada por la oposición, que ha cuestionado su credibilidad y la ha vinculado directamente con “las cloacas del PSOE”, provocando incluso una airada protesta de González en la comisión.

El silencio de Marlaska ante la confesión

La revelación de que Mercedes González informó a Marlaska hace un año de sus reuniones con Leire Díez es demoledora. Especialmente porque el ministro del Interior había asegurado ante los medios que González no tuvo “ninguna reunión” con Díez “de ningún tipo”. Esta contradicción flagrante alimenta las sospechas sobre un intento de encubrimiento o, al menos, de una grave falta de transparencia por parte del Gobierno.

Desde La Moncloa, en un intento de salvar la situación, se ha llegado a argumentar que Marlaska no mintió porque “siempre se ha referido a reuniones oficiales en el despacho de González”. Una explicación que roza lo absurdo y no convence a nadie. La realidad es que la directora de la Guardia Civil ha admitido encuentros que su superior negó, y esto tiene consecuencias políticas de primer orden.

El terremoto político en el Senado

La comparecencia de Mercedes González ha sido un auténtico campo de batalla. La senadora de Vox, Paloma Gómez Enrique, no ha dudado en cuestionar la credibilidad de González, afirmando que los datos de la UCO “no son invenciones ni bulos” y vinculando su nombre a “las cloacas del PSOE”. Unas palabras que han encendido a la directora, quien ha detenido la comisión para protestar por lo que consideraba una “amenaza”.

Los populares, por su parte, han reprochado su sonrisa ante la gravedad de la situación, evidenciando el profundo malestar de la oposición. La pregunta de si actuó “por orden de Pedro Sánchez” ha quedado en el aire, sin una respuesta clara de González, quien solo ha pedido “un poco de sensatez” y no ha concretado cuándo ni cómo avisó exactamente al ministro del Interior. Un silencio que solo alimenta más las dudas y la polémica.

Este episodio no es un mero desliz verbal. Es la confirmación de contactos que se quisieron ocultar, una trama que salpica a la cúpula de la Guardia Civil y al Ministerio del Interior. La situación de Mercedes González Fernández es insostenible, y las exigencias de responsabilidades políticas no tardarán en escalar.

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