Economía

Renfe humilla a CAF: el millonario contrato de alta velocidad se le escapa por ‘exigencias leoninas’

Renfe ha puesto en marcha la mayor licitación de trenes de alta velocidad de su historia. Un proyecto que supera los 4.000 millones de euros y que, de entrada, ha dejado fuera de la partida a la guipuzcoana CAF. Las exigentes condiciones del pliego de Renfe, descritas por fuentes del sector como «leoninas», han actuado como un muro insalvable para la empresa española. CAF no cuenta con la capacidad industrial ni el producto homologado para competir con los gigantes europeos. La puja queda así reservada para firmas de la talla de Siemens, Hitachi y Alstom, los únicos con opciones reales de hacerse con este jugoso contrato.

El duro pliego de Renfe, un muro insalvable para CAF

El estricto pliego de condiciones de Renfe para el macropedido de trenes de alta velocidad ha apartado a Construcciones y Auxiliar del Ferrocarril (CAF) de tener opciones reales de optar al contrato. A pesar de que la alta velocidad no es su sector principal de actividad, CAF se había apuntado a esta pelea sabedora de que la competencia sería brutal. Sin embargo, los requerimientos técnicos y los plazos de entrega fijados por Renfe, que exigen trenes capaces de circular a 350 kilómetros por hora y con capacidad para más de 450 pasajeros, han resultado ser un obstáculo insalvable para la empresa vasca. Las exigencias son tan altas que incluso se habla de «condiciones leoninas» por parte de algunos actores del sector.

Gigantes europeos como Siemens, Hitachi y Alstom, favoritos en la puja

Ante la imposibilidad de CAF de cumplir con los requisitos, la lista de candidatos se reduce drásticamente. Siemens, Hitachi y Alstom se perfilan como los únicos fabricantes con la suficiente capacidad industrial y de producto homologado para afrontar este macrocontrato. Estas tres multinacionales son las únicas que, según el análisis del mercado ferroviario actual, pueden garantizar el cumplimiento de los exigentes plazos de entrega, fijados para 2030, y las especificaciones técnicas demandadas por Renfe. La competencia entre estas tres potencias europeas se prevé feroz, con la mirada puesta en consolidar su presencia en el mercado español.

El contrato millonario: hasta 4.100 millones de euros

Renfe se dispone a comprar entre 30 y 40 trenes de alta velocidad, en una operación que podría alcanzar los 1.777 millones de euros en su valor máximo para la adquisición de las unidades. A esta cifra se sumarían otros 2.300 millones si el fabricante elegido se encarga también del mantenimiento de la flota durante un periodo de entre 15 y 20 años. En total, el contrato podría ascender a unos 4.100 millones de euros, incluyendo repuestos y mantenimiento. Esta ambiciosa compra busca atender el incremento previsto de la demanda y renovar el parque móvil de la operadora estatal, reforzando su posición en el mercado de la alta velocidad.

Plazos y exigencias: 350 km/h y entrega máxima en 2030

Los fabricantes interesados en este contrato millonario tendrán hasta el próximo 23 de junio para presentar sus propuestas, tras una ampliación de dos semanas concedida por Renfe. La apertura de las ofertas económicas está prevista para el 9 de septiembre. La exigencia principal de Renfe es que los nuevos trenes alcancen una velocidad de hasta 350 kilómetros por hora. Esta capacidad solo la poseen un número limitado de unidades en España actualmente. Además, la fecha de entrega máxima para la nueva flota se ha fijado en 2030. Este plazo será complicado de cumplir incluso para los grandes fabricantes europeos, cuyas cadenas de producción operan al máximo. Renfe ha endurecido las penalizaciones por incumplimiento, aprendiendo de experiencias pasadas.

El estricto pliego del macropedido de trenes de alta velocidad de Renfe aleja a CAF de la puja.

El duro pliego de condiciones de Renfe para el macropedido de trenes de alta velocidad aleja a la guipuzcoana Construcciones y Auxiliar del Ferrocarril (CAF) de tener opciones reales de optar al contrato de la que será la mayor licitación de alta velocidad en la historia de la compañía ferroviaria estatal. Una pelea a la que la beasaindarra se había apuntado pese a que la alta velocidad no es su sector principal de actividad y sabedora de que la competencia era brutal con firmas internacionales como Hitachi, Alstom o Siemens, con mayor capacidad tecnológica en este ámbito.

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