Margarita Robles desafía a Interior condecorando al exjefe de la UCO que investigó la ‘trama Sánchez’
La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha lanzado un mensaje político de enorme calado dentro de la Guardia Civil. En plena tormenta por las revelaciones sobre la cúpula de Interior y su posible vinculación a la trama que salpica al entorno de Pedro Sánchez, Robles ha decidido reconocer y condecorar a uno de los mandos que quedó en el centro de las maniobras para desacreditar a los investigadores. La decisión adquiere una evidente lectura política porque llega apenas unas semanas después de que la propia Unidad Central Operativa (UCO) documentara una presunta estrategia para "desacreditar a la unidad policial encargada de la instrucción" de las investigaciones que afectaban al entorno del presidente del Gobierno.
Robles desafía a Interior condecorando al exjefe de la UCO en plena crisis
La resolución, publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE) del pasado 20 de junio y firmada por el Rey, concede la Gran Cruz de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo a varios generales de la Guardia Civil. Entre ellos figura el general de brigada Rafael Vicente Yuste Arenillas, antiguo jefe de la UCO. Él aparece como uno de los nombres que surgieron de forma recurrente en los movimientos impulsados desde la cúpula del cuerpo para apartar del foco a los investigadores de las causas más sensibles. Mientras Interior avalaba actuaciones internas contra los investigadores y la Dirección General de la Guardia Civil abría varias vías, la ministra de Defensa ha optado por honrar a uno de los afectados por estas presiones.
Este movimiento de Robles se produce en un contexto de máxima tensión entre los ministerios de Defensa e Interior. La UCO, dependiente de la Guardia Civil, ha elaborado atestados que apuntan a una presunta estrategia para "desacreditar a la unidad policial encargada de la instrucción" de investigaciones que afectan a figuras cercanas al poder. El atestado número 89/2026, de 51 páginas, señala directamente a la cúpula política de la Guardia Civil, sugiriendo que se habrían impulsado expedientes contra uniformados que investigaban casos incómodos para el Gobierno.
Las claves de la tensión entre Defensa e Interior
La condecoración a Yuste Arenillas se interpreta como un respaldo explícito de Defensa a los investigadores que se vieron presionados, marcando distancia con las actuaciones de la cúpula de Interior. La trama, que gira en torno a la exmilitante socialista Leire Díez, ha puesto en el foco a Mercedes González, directora general de la Guardia Civil, a quien la UCO atribuye una supuesta "vía preferente" para influir en expedientes contra los agentes. González, fiel escudera de Pedro Sánchez, niega rotundamente estas acusaciones, limitando sus encuentros con Díez a meras reuniones informales.
Este choque de trenes entre los departamentos de Robles y el de Fernando Grande-Marlaska pone de manifiesto las profundas grietas que existen en la gestión de la Guardia Civil. Mientras unos denuncian maniobras para desestabilizar sus investigaciones, otros consideran que los informes policiales exceden sus competencias. La decisión de Robles de otorgar una alta distinción a un mando señalado en este conflicto interno añade más leña al fuego, enviando un mensaje inequívoco sobre su postura.
El Hospital Gómez Ulla y su papel en crisis sanitarias
Paralelamente a esta crisis institucional, Margarita Robles también ha estado en el centro de la gestión de crisis sanitarias. Recientemente, el Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, dependiente de su ministerio, trató a 14 españoles repatriados del crucero MV Hondius, afectados por un brote de hantavirus. La ministra defendió la labor del centro y de la sanidad militar, destacando su profesionalidad y entrega ante una enfermedad que dejó varios fallecidos. El hospital también trató un caso de fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, demostrando su capacidad para afrontar emergencias de alto nivel.
Robles insistió en la "voluntariedad" de la cuarentena para los repatriados, una postura que generó debate político. A pesar de ello, la gestión del brote concluyó con éxito, con el alta del último contagiado el 16 de junio. La ministra aprovechó esta circunstancia para reivindicar las capacidades de las Fuerzas Armadas y la sanidad militar, subrayando su papel crucial en la protección de la salud pública. La condecoración al exjefe de la UCO y su papel en la crisis del hantavirus consolidan la imagen de Margarita Robles como una figura política firme, dispuesta a marcar perfil propio incluso en los momentos de mayor turbulencia.






