Política

La condena a Ábalos y el golpe del PNV hunden al Gobierno

La actualidad política en España ha sufrido un vuelco demoledor. El Tribunal Supremo ha dictado una condena de 24 años de cárcel contra el exministro de Transportes y ex secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, por organización criminal. La sentencia, que también impone 19 años a su asesor Koldo García, ha estallado de lleno en la sesión de control al Gobierno. Pedro Sánchez ya se batía en retirada ante las crecientes investigaciones judiciales por presunta corrupción que cercan a su Ejecutivo y su entorno. Y por si fuera poco, el PNV ha asestado un golpe letal al Gobierno de Pedro Sánchez, declarando sin ambages que no están «para salvar» a este ni a ningún otro ejecutivo.

La comparecencia de Pedro Sánchez en el Congreso este miércoles se presentaba como un momento clave. Sin embargo, la jornada ha terminado de la peor manera para Moncloa. El presidente del Gobierno intentaba defenderse de lo que la oposición califica de una "avalancha" de escándalos. La noticia de la condena firme de Ábalos por el cobro de comisiones durante la pandemia, aprovechando su autoridad como ministro, ha dinamitado cualquier intento de control narrativo por parte del Ejecutivo.

Ábalos, un mazazo judicial para Moncloa

La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo no ha dejado lugar a dudas. La condena a 24 años para Ábalos y a 19 para Koldo García, por formar una organización criminal para el cobro de comisiones, es un mazazo sin precedentes. El fallo detalla cómo Koldo García actuaba siempre en nombre de Ábalos, sirviendo de "correa de transmisión" para conseguir contratos fraudulentos. Los contratos de mascarillas por valor de 12,5 millones de euros para organismos como Puertos del Estado y Adif están en el centro de la investigación. Este veredicto llega en el peor momento para un Gobierno ya acosado por múltiples frentes judiciales.

Durante la sesión de control, la condena al exministro ha sido uno de los temas centrales, poniendo aún más presión sobre Sánchez. El presidente, por su parte, ha negado una financiación ilegal en su partido y ha acusado a PP y Vox de intentar "crear una sensación de corrupción generalizada". Su defensa ha sonado a excusa ante la gravedad de los hechos.

El PNV se desmarca y sentencia al Gobierno

Pero el golpe más inesperado para el Gobierno ha llegado desde uno de sus socios clave. La diputada del PNV, Maribel Vaquero, ha lanzado un mensaje claro y contundente: «No estamos aquí para salvar su gobierno u otro gobierno de España». La portavoz nacionalista ha censurado que el Congreso se haya convertido en un circo de acusaciones de corrupción, en lugar de abordar los problemas reales de los ciudadanos. Vaquero también ha advertido a Sánchez que el "miedo contra PP y Vox" ya no moviliza. Su estrategia solo consigue «crecer aquello que se pretende frenar», un análisis que las últimas elecciones autonómicas parecen confirmar.

Esta declaración del PNV no es baladí. En un momento de máxima debilidad para el Ejecutivo, con 188 diputados constatando que Sánchez ya ha perdido la mayoría parlamentaria, el distanciamiento de un socio tan relevante como el PNV supone un aviso muy serio. La estabilidad del Gobierno pende de un hilo cada vez más fino.

Una avalancha de escándalos que ahoga a Sánchez

La situación del Gobierno es crítica. A la condena de Ábalos se suman otras investigaciones judiciales que salpican al Ejecutivo y su entorno. Se habla de presuntas irregularidades en el rescate de 53 millones de euros a la aerolínea Plus Ultra en 2021, un caso que sigue bajo la lupa. Además, la "avalancha" de escándalos incluye el conocido como "caso Leire Díez", una investigación por pagos del PSOE a una consultora, con cantidades que triplican lo admitido inicialmente. La acumulación de estos casos está haciendo mella, y el futuro del gobierno español se ve seriamente amenazado.

Desde las filas socialistas, los críticos ya piden que las elecciones generales se celebren este mismo año y que Sánchez no se presente, evidenciando la profunda crisis interna. El presidente se atrincheró en su discurso, pero la realidad judicial y parlamentaria le acorrala. El panorama para el gobierno de Pedro Sánchez es desolador, con la sombra de la corrupción planeando sobre Moncloa y sus socios dándole la espalda en el momento más delicado.

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