La UCO la señala por ‘fabricar’ una exclusiva
El periodismo español se estremece ante una acusación demoledora que apunta directamente a Ketty Garat. La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil ha puesto el foco sobre la periodista por la supuesta “fabricación” de una exclusiva, manipulando presuntamente a una fuente para conseguir el titular deseado. Un golpe bajo a la credibilidad de la profesión que resuena con una vieja máxima: “Nunca dejes que la realidad te estropee un buen titular”.
Esta revelación, que ha caído como una bomba en las redacciones, sugiere una práctica que dinamita cualquier principio ético. La acusación no proviene de un mero rumor, sino que se enmarca en el sumario de un caso de gran calado, donde la propia UCO habría destapado cómo se orquestó esta presunta manipulación para lograr un impacto inmediato y el anhelado “minuto de gloria periodístico”.
El escándalo que sacude el periodismo
La polémica se centra en la supuesta actuación de Garat en el conocido como “caso Leire”. Según la información que ha trascendido, la periodista habría incurrido en una mala praxis al guiar a una de sus fuentes, Carmen Pano, para que sus declaraciones encajaran con una narrativa preestablecida. Pano, la mujer que aseguró haber entregado 90.000 euros en la sede de Ferraz, habría sido, según la acusación, incitada a ir a un notario para “dejar constancia” de sus actos.
Esta maniobra, de confirmarse, representaría una flagrante violación de los códigos deontológicos más básicos del periodismo. No se trata solo de buscar una noticia, sino de crearla, de manipularla hasta el extremo de dirigir a una fuente para que sus acciones sirvan al propósito de un titular. La línea entre informar y fabricar se difumina peligrosamente, y es precisamente esa frontera la que la UCO parece haber detectado como cruzada en el caso de Ketty Garat.
La UCO destapa la presunta manipulación
El sumario del “caso Leire” sería el documento clave que desvela esta trama. En él, y según la declaración de la propia Carmen Pano, se detalla cómo se habría gestado esta “exclusiva” bajo la dirección de Ketty Garat. La gravedad de la situación radica en que no se puede incitar ni, mucho menos, manipular a una fuente de información para que actúe de una determinada manera y luego utilizar ese acto como base para un artículo periodístico.
La acusación es rotunda: la periodista habría publicado una exclusiva que, lejos de basarse en hechos objetivos y verificados, fue supuestamente construida a medida a través de la dirección de su fuente. Este tipo de prácticas, calificadas como “periodismo atroz” y “mal periodismo”, no solo dañan la reputación de los implicados, sino que erosionan la confianza del público en la prensa en general. La UCO, con su señalamiento, pone de manifiesto la necesidad imperiosa de mantener la ética como pilar fundamental de la profesión, especialmente cuando la búsqueda del impacto inmediato amenaza con devorar la verdad.
La periodista Ketty Garat se marcha por sorpresa de un medio y anuncia nueva etapa: "Ha llegado el momento de cambiar".





