El consumo en España se dispara a 131.000 millones en 2025, pero la cesta de la compra esconde una trampa
España se consolida como uno de los mercados más dinámicos de Europa. El Gran Consumo rozará los 131.000 millones de euros en 2025, un récord absoluto impulsado por un aumento del 2,5% en la demanda. Sin embargo, esta euforia de cifras esconde una profunda reconfiguración en los hábitos de los españoles. La inflación y el encarecimiento de la vivienda marcan un giro inesperado en la cesta de la compra.
Los datos de 2025 confirman una tendencia positiva que sitúa a España a la vanguardia del consumo. El gasto en la cesta de la compra ha batido todos los récords. Este crecimiento del 5,8% respecto al año anterior, hasta alcanzar los 131.000 millones de euros, se explica por el incremento de los volúmenes de venta y una subida del precio promedio del 3,2%. El canal online, además, triplica el avance de las tiendas físicas, con un espectacular aumento del 17% en sus ventas.
Este panorama, analizado en profundidad por el informe “El Mercado del Gran Consumo en España Principales tendencias de 2025”, revela que los alimentos frescos y envasados mantienen su fortaleza. Las bebidas no alcohólicas y los refrigerados/congelados lideran la tabla, mostrando la resiliencia de un sector vital para la economía nacional.
El 'boom' de la moda y el deporte frente a la realidad
Mientras el Gran Consumo celebra su auge, otros sectores muestran un dinamismo sorprendente. El consumo de moda en España, por ejemplo, experimentó un noviembre explosivo, marcando su mayor alza del año con un impresionante 12,6%. Las ventas de prendas de vestir, textil y calzado se dispararon, superando con creces el crecimiento del conjunto del comercio minorista. Este empuje consolida a la moda como uno de los motores principales del consumo.
No solo la moda brilla. Según el estudio “Dinámicas del consumo en España 2025: tendencias y perspectivas” del Observatorio Cetelem, el deporte, los viajes y la tecnología se posicionan como las categorías que más impulsan las decisiones de compra de los hogares españoles. El consumo vinculado al deporte, incluyendo ropa, calzado o accesorios, sigue siendo la categoría preferida por el 82% de los encuestados, solo un punto por debajo del año anterior, demostrando un interés sostenido en el bienestar y la actividad física.
La digitalización también juega un papel crucial. La inteligencia artificial y otras soluciones digitales están transformando la experiencia de compra, haciendo el consumo más accesible y personalizado. Sin embargo, esta modernización convive con una realidad económica compleja.
La factura de la vivienda devora el presupuesto familiar
A pesar de estas cifras boyantes en moda y consumo general, el contexto de inflación y el encarecimiento de la vida están reconfigurando drásticamente los hábitos de los españoles. El informe ‘Food Trends 2025’ señala que el consumo alimentario vive una profunda transformación. Hay una clara apuesta por la marca blanca, los platos preparados y los productos nacionales, reflejo de una búsqueda constante de precios competitivos.
La campaña de rebajas de invierno, con ofertas en todo tipo de comercios, intenta atraer a los clientes tras el periodo navideño. Sin embargo, los datos del INE revelan una tendencia preocupante: el consumo de ropa está perdiendo peso en el presupuesto familiar. En 2023, los hogares destinaron un 4,7% de su gasto anual a ropa y calzado, dos puntos menos que en 2006. Esto representa una pérdida de un tercio de su peso en solo dos décadas.
La razón principal de este cambio radical es el imparable encarecimiento de la vivienda. Se ha convertido en la partida que más crece en el gasto familiar, pasando del 24,9% al 31,8% del presupuesto desde 2006. Este aumento de precios en alquileres y compra está “desplazando” el gasto de las familias. Les obliga a sacrificar otras partidas consideradas menos esenciales, como la vestimenta. Las comunicaciones también han visto crecer su peso, del 2,8% al 6,5%.
En definitiva, España se enfrenta a un 2025 de contrastes. Un Gran Consumo en máximos históricos convive con una reconfiguración forzada por la economía. Los españoles gastan más que nunca, sí, pero lo hacen con una prudencia dictada por la inflación y la urgencia de pagar la hipoteca o el alquiler. El equilibrio entre el deseo de consumir y la necesidad de ahorrar marca la pauta de un mercado en constante tensión.






