2 millones de viajeros menos por averías y desconfianza
La alta velocidad ferroviaria en España está pagando una factura muy alta. Meses de averías constantes, retrasos incesantes y un accidente grave como el de Adamuz (Córdoba) han provocado un deterioro palpable en la confianza de los pasajeros. Los datos oficiales del primer trimestre de 2026 son contundentes: la alta velocidad ha perdido uno de cada cinco viajeros, un desplome del 21% que se traduce en dos millones de pasajeros menos, según la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).
El inicio de año estuvo marcado por una tormenta perfecta de incidencias: cortes de vía, limitaciones de velocidad y supresión de circulaciones. Esto obligó a Renfe a reducir la oferta de alta velocidad en un 12% respecto al mismo periodo del año anterior. Pero el golpe fue mucho más allá. Mientras la oferta retrocedía, la demanda se hundía a un ritmo alarmante. La ocupación media de los trenes de alta velocidad cayó ocho puntos porcentuales, hasta el 63,5%. Es decir, los convoyes circularon con más asientos vacíos que nunca, evidenciando una crisis de confianza sin precedentes.
La Lucha por Mantener la Flota Histórica
En medio de este panorama desolador, Renfe se enfrenta a otro desafío crucial: el mantenimiento de su material rodante más veterano. La operadora ha vuelto a licitar el contrato para mantener sus icónicos trenes de alta velocidad de la serie 100 y 100F, los pioneros que inauguraron el servicio comercial entre Madrid y Sevilla en abril de 1992. Tras un primer intento que quedó desierto hace un año, Renfe ha decidido mejorar las condiciones económicas para atraer a los licitadores.
El presupuesto ha aumentado significativamente, pasando de los 136,2 millones de euros iniciales a 160 millones sin IVA, lo que supone un incremento del 17,9%. Si se tiene en cuenta que la duración máxima del contrato se ha reducido de 60 a 52 meses (un año inicial de 28 meses con dos posibles prórrogas de un año), el coste anual del contrato aumenta hasta un 36%. Estos 22 trenes, una evolución del TGV Atlántico de Alstom, son una pieza clave de la historia ferroviaria española y su operatividad es fundamental para la imagen del servicio.
La alta velocidad pierde así uno de cada cinco viajeros por la tormenta de incidencias y desconfianza. Meses de averías, retrasos y el grave accidente de Adamuz (Córdoba) han deteriorado la confianza en el tren de muchos pasajeros, lo que ya se refleja en las estadísticas. El último informe trimestral de la CNMC, correspondiente al primer trimestre de 2026, dibuja un brusco frenazo, con especial intensidad en la alta velocidad. La oferta se redujo un 12%, pero los viajeros se desplomaron un 21%, es decir, dos millones menos. La ocupación media cayó al 63,5%, evidenciando convoyes más vacíos.






