Trump rompe la tregua con Irán y desata el pánico en los mercados
La tensión en Oriente Próximo se dispara hasta niveles de auténtica guerra abierta. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha declarado este miércoles de forma tajante que el alto el fuego con Irán está “acabado”, desatando una nueva oleada de ataques en el Golfo contra posiciones vinculadas a Washington. La contundente decisión del mandatario estadounidense rompe cualquier atisbo de tregua y sume a la región en una profunda incertidumbre, con consecuencias directas e inmediatas para la economía global.
El precio del petróleo Brent se ha disparado, superando el 6% de subida y acercándose peligrosamente a los 80 dólares por barril. El West Texas Intermediate (WTI), referencia en Estados Unidos, también ha experimentado un fuerte repunte, rondando los 75 dólares. Esta escalada armamentística ha provocado un terremoto en los mercados financieros: las bolsas europeas, con el Ibex 35 a la cabeza, han iniciado la jornada con caídas superiores al 3%, reflejando el pánico inversor ante un conflicto que amenaza con desestabilizar por completo el suministro energético mundial.
Escalada militar en el Golfo
La declaración de Trump llega tras una noche de intensos intercambios bélicos. Estados Unidos anunció el martes que había llevado a cabo “una serie de potentes ataques” contra Irán, en respuesta a lo que calificó como “ataques iraníes contra tres buques comerciales” en el estratégico estrecho de Ormuz. El Comando Central de EE.UU. (CENTCOM) calificó la agresión iraní de “injustificada, peligrosa y una violación flagrante del alto el fuego”.
Según informaciones de la prensa estatal iraní, se han escuchado explosiones en puntos clave como la isla de Qeshm, la ciudad de Sirik y la portuaria Bandar Abás, en la provincia de Hormozgan. Medios iraníes apuntan a que seis proyectiles impactaron en el puerto comercial de Sirik, causando heridos, y que miembros de la Guardia Revolucionaria habrían figurado entre las víctimas. Estados Unidos detalló que sus operaciones buscaban “imponer costes elevados” a Irán, atacando sistemas de defensa, redes de mando y control, sitios de radar costero, capacidades de misiles antibuque y más de 60 pequeñas embarcaciones del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica.
El futuro de las negociaciones y la tensión regional
Trump, visiblemente airado, ha sido categórico: “Ya no me apetece más hablar con ellos. Son violentos, sangrientos, y si tuviesen la bomba atómica la usarían. Hablaré con los negociadores, pero tratar con ellos es una pérdida de tiempo. Por lo que a mí respecta, está terminado. Son unos tramposos, están enfermos”. Estas declaraciones, realizadas en Ankara durante una cumbre de la OTAN, cierran la puerta a cualquier vía diplomática inmediata entre la Casa Blanca y Teherán, al menos por ahora.
La ruptura de la tregua eleva de nuevo la tensión en Oriente Próximo, con el estrecho de Ormuz, una de las arterias energéticas más importantes del mundo, como foco principal de disputa. La situación se agrava con las críticas de Trump hacia España, a quien acusa de negarse a elevar el gasto en defensa y amenaza con detener el comercio bilateral. En este contexto de incertidumbre global, la única certeza es la volatilidad de los mercados y la escalada de un conflicto que no parece tener fin a corto plazo.






