El CIS catalán destapa la crisis del independentismo
El apoyo a Pedro Sánchez parece estar pasando factura a Junts per Catalunya. Al menos, esa es la fotografía que dibuja el último Barómetro de Opinión Pública del Centro de Estudios de Opinión (CEO) de la Generalitat. La encuesta sitúa a la formación de Carles Puigdemont en su peor escenario desde las elecciones autonómicas de 2024. El partido, que hace apenas dos años obtuvo 35 diputados, se vería ahora reducido a una horquilla de entre 16 y 18 escaños. Este desplome contrasta radicalmente con el ascenso meteórico de **Aliança Catalana**, que irrumpe como la gran beneficiada del giro del electorado independentista, disparándose hasta los 23-25 diputados. La formación de Sílvia Orriols se consolida así como la tercera fuerza en Cataluña y roza el liderazgo entre los partidos independentistas, pisándole los talones a Esquerra Republicana (que obtendría 24-26 escaños).
Este escenario político ha generado una considerable alarma dentro del independentismo. El diputado de ERC Gabriel Rufián ha resumido la situación con una frase contundente: «Es una vergüenza nacional». El sorpasso de Aliança Catalana a Junts se atribuye, en gran medida, a su discurso centrado en la **inmigración** y la **seguridad**. Orriols ha convertido estos temas, junto con la identidad nacional catalana, en los ejes centrales de su estrategia política. Esta agenda le ha permitido erigirse como la alternativa para el sector más conservador del independentismo. Según el barómetro del CEO, un significativo 28% de quienes aseguran haber votado a Junts en las últimas autonómicas optarían ahora por Aliança Catalana, un dato que evidencia la fuga de apoyos dentro del propio espacio soberanista.
El retraso en la publicación del barómetro del CEO
La publicación de este barómetro del CEO, que habitualmente se presenta de manera cuatrimestral, se ha hecho esperar. La última oleada se publicó en noviembre del año pasado, y la correspondiente al primer cuatrimestre de este año debería haber visto la luz en marzo. La consellera de Territori y portavoz del Govern, Sílvia Paneque, argumentó retrasos administrativos y el cierre del contrato programa con la empresa encargada de los sondeos. Finalmente, el CEO ha anunciado la presentación de los resultados para este jueves, ocho meses después de la última publicación. La dirección del centro, bajo la batuta de Joan Rodríguez Teruel, se ha limitado a convocar la presentación sin ofrecer detalles adicionales sobre la demora.
Consecuencias para el independentismo y Pedro Sánchez
La irrupción de **Aliança Catalana** y el declive de Junts plantean un panorama complejo para el independentismo y, por extensión, para la política de alianzas del Gobierno central. La estrategia de Junts de mantener un equilibrio entre la negociación con el Gobierno de Pedro Sánchez y la defensa de sus postulados independentistas parece no estar dando los frutos esperados por su electorado. El partido de Puigdemont se enfrenta a un complicado equilibrio. La fuga de votantes hacia Aliança Catalana evidencia una demanda de discursos más contundentes en materia de seguridad e inmigración. La consolidación de Aliança Catalana como tercera fuerza y su potencial liderazgo en el espectro independentista obligarán a ERC y a Junts a replantear sus estrategias y su relación con el poder central.
La fotografía que arroja el CEO catalán es, sin duda, un dato que cambia el relato dominante en la política catalana. La formación de Carles Puigdemont se encuentra en una encrucijada. Aliança Catalana se posiciona como una fuerza emergente con un discurso claro y directo. Este nuevo equilibrio de poder podría tener importantes repercusiones en la gobernabilidad de Cataluña. También afectará la influencia del independentismo en la política nacional. Esto repercutirá directamente en las negociaciones y el apoyo parlamentario que Pedro Sánchez busca para sus iniciativas legislativas.
Al menos esa es la fotografía que dibuja el CIS catalán, que sitúa a la formación de Carles Puigdemont en su peor escenario desde las elecciones autonómicas de 2024. El partido pasa de los 35 diputados que obtuvo hace apenas dos años a una horquilla de entre 16 y 18 escaños. Mientras tanto, **Aliança Catalana** irrumpe como la gran beneficiada del giro del electorado independentista al dispararse hasta los 23-25 diputados.
Hoy ya es la tercera fuerza en Cataluña. Roza el liderazgo entre los grupos independentistas, pisándole los talones a Esquerra Republicana (24-26 escaños). Un escenario que ha hecho saltar las alarmas en el independentismo. Gabriel Rufián ha resumido la situación en una sola frase: «Es una vergüenza nacional».


