Economía

El INE destapa la cruda realidad: el mercado inmobiliario frena en seco pese al ‘boom’ de compradores

El mercado de la vivienda en España muestra signos de desaceleración, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) correspondientes a febrero de 2026. A pesar de una demanda persistentemente fuerte y una oferta que no logra satisfacerla, las transacciones inmobiliarias han registrado un leve descenso interanual.

Los datos del INE revelan que en febrero de 2026 se contabilizaron 59.689 compraventas de viviendas. Si bien esta cifra supone un incremento del 3,8% respecto al mes anterior, marcando un dinamismo notable y confirmando la inercia positiva iniciada en 2025, el análisis interanual arroja un descenso del 0,5%. Este dato, aunque modesto, rompe con el relato de crecimiento continuo y señala una posible normalización del sector tras los máximos alcanzados el año anterior.

El déficit de vivienda, el gran talón de Aquiles del mercado

La situación actual del mercado inmobiliario español sigue marcada por un desequilibrio fundamental: una demanda muy activa frente a una oferta insuficiente. Esta disparidad, que se ha intensificado en los últimos años, es el principal motor de la presión sobre los precios, especialmente en la obra nueva. Informes recientes apuntan a un déficit estructural de viviendas que supera las 730.000 unidades desde 2021, una cifra alarmante si se considera que, en el mismo periodo, se han creado 1,2 millones de hogares en España.

Incluyendo la vivienda libre y la de protección oficial (VPO), tan solo se han terminado 474.000 viviendas en un contexto de notable crecimiento poblacional. La fuerte demanda, sumada a una oferta insuficiente y poco elástica, tensiona un mercado inmobiliario marcado a su vez por la incertidumbre económica.

La oferta no responde a la demanda en las grandes ciudades

El déficit de oferta se concentra especialmente en grandes núcleos urbanos como Madrid, Barcelona, Valencia, Alicante y Murcia, donde la construcción de obra nueva no siempre responde a las necesidades reales del mercado. Esta tensión territorial, sumada a la incertidumbre económica global, configura un panorama complejo para los próximos años. Aunque la mejora en las condiciones de financiación ha impulsado los volúmenes de compraventa, la escasez de producto y el consiguiente encarecimiento podrían limitar la accesibilidad a la vivienda.

No siempre se construye donde se necesita. El informe advierte de que el aumento de la oferta de vivienda nueva no siempre se está produciendo allí donde el déficit es mayor. En 2025, los visados de obra nueva en España aumentaron un 11,8%, una tasa inferior a la de 2024 (24,6%). Además, y teniendo en cuenta que el ciclo actual presenta una elevada dispersión territorial de los precios, existe una relación claramente negativa entre el déficit acumulado de vivienda y el crecimiento de los visados.

El año pasado, la demanda de vivienda llegó a alcanzar cifras que no se observaban desde antes de la crisis financiera. Se registraron 714.200 compraventas, un crecimiento del 11,5% que se suma al incremento del 9,7% registrado en 2024. Sin embargo, la insuficiencia estructural de oferta, especialmente acentuada en Madrid, Barcelona, Valencia, Alicante y Murcia, donde se concentra cerca de la mitad del déficit de obra nueva, seguirá siendo el factor clave que determine la evolución del mercado y la presión sobre los precios en los próximos años, apunta el servicio de estudios de CaixaBank.

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