Generalitat ordena el desahucio de 40 familias vulnerables en un edificio que compró a un fondo buitre
La Generalitat Valenciana se encuentra en el centro de una polémica tras impulsar el desahucio de alrededor de 40 familias que residen en un bloque de viviendas en el barrio de La Torre de València. Lo más sorprendente de la situación es que el propio edificio fue adquirido por la institución autonómica a un fondo buitre, entidad conocida precisamente por este tipo de operaciones inmobiliarias.
La Generalitat contra las familias vulnerables
La Entidad Valenciana de Vivienda y Suelo (EVha), dependiente de la Generalitat, ha ordenado las acciones de desalojo argumentando que las familias ocupan ilegalmente las viviendas. Sin embargo, el contexto de los afectados dibuja un panorama desolador: la mayoría se encuentra en situación de extrema vulnerabilidad, son candidatas a un alquiler social y están debidamente inscritas en los registros de la EVha, además de ser atendidas por los servicios sociales. Incluso algunas familias que trabajan han sido expulsadas del mercado o no logran acceder a él debido a los elevados precios de los alquileres.
Un edificio con historia turbia en La Torre
La finca en cuestión, ubicada en el barrio de La Torre, arrastra una historia compleja marcada por la crisis económica de 2008. El edificio, que quedó sin finalizar tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, pasó a manos del fondo buitre Building Center, una entidad vinculada a CaixaBank y responsable de cientos de desahucios a nivel nacional. A partir de 2018, una parte significativa de las viviendas permanecieron vacías. Algunas fueron arrendadas legalmente, pero otras acabaron siendo escenario de estafas, con ocupantes que las ofrecían ilegalmente y cobraban rentas sin autorización.
La adquisición del edificio por parte de la Generalitat, en lugar de resolver la situación, parece haberla complicado. La institución autonómica ha ordenado el desahucio contra familias que, en muchos casos, se encuentran en una situación de fragilidad económica y social. Esta decisión choca frontalmente con la necesidad de garantizar el acceso a la vivienda, especialmente para los colectivos más vulnerables.
La paradoja de los desahucios forzados
El impacto de estos desahucios recae sobre familias que, en muchos casos, ya han sufrido las consecuencias de la especulación inmobiliaria y la crisis económica. La paradoja de que una administración pública, que debería ser garante de los derechos sociales, impulse el desalojo de personas en situación de vulnerabilidad, a pesar de haber comprado el inmueble a un actor financiero conocido por sus prácticas agresivas, genera una profunda indignación. Abre un debate sobre la política de vivienda en la Comunidad Valenciana.
La situación pone de manifiesto las dificultades de acceso a la vivienda en España y las complejas dinámicas del mercado inmobiliario. Los fondos de inversión y los activos tóxicos juegan un papel central, a menudo en detrimento de las familias más necesitadas. La Generalitat se enfrenta ahora a la presión social y política para reconsiderar su decisión y buscar alternativas habitacionales para estas 40 familias.





