Economía

Fallece Josu Ibarrola, el último testigo del sindicalismo clandestino de CC OO en Bizkaia

El sindicalismo vasco, y en particular las Comisiones Obreras (CC OO), lloran la pérdida de Josu Ibarrola, fallecido a los 89 años. Nacido en julio de 1936, Ibarrola no era solo un miembro más, sino uno de los últimos testigos y artífices de la gestación de CC OO en la clandestinidad más férrea de Bizkaia. Su trayectoria vital está intrínsecamente ligada a la lucha obrera en las décadas de los sesenta y setenta, un periodo marcado por la implacable represión franquista. Ibarrola representa un pedazo de historia viva de la resistencia laboral, un legado que ahora se apaga con su partida.

Trabajador de la emblemática factoría de La Basconia en Basauri, que más tarde se integraría en el gigante siderúrgico Altos Hornos de Vizcaya, Ibarrola fue un motor fundamental en la creación de las primeras comisiones de trabajadores dentro de la propia empresa. En una época donde la mera existencia de un sindicato libre era un delito, estos representantes surgían de la base, elegidos de forma discreta entre los obreros. Se cuenta que una simple txapela servía como urna improvisada para depositar los votos, un acto de audacia que demostraba la urgencia y el peligro de la causa.

Un pionero en la sombra frente al franquismo

La valentía de Ibarrola y sus compañeros no se limitó a la clandestinidad. Optaron por una estrategia arriesgada: presentarse a las elecciones del Sindicato Vertical, la estructura impuesta por el régimen, como una forma de infiltrarse y plantar cara desde dentro. Esta decisión exigía una dosis extraordinaria de coraje, conscientes de las represalias que podían sufrir. Las detenciones, los interrogatorios, la amenaza constante de la cárcel y los despidos eran el pan de cada día para quienes osaban desafiar el orden establecido. Pese a ello, Ibarrola nunca claudicó en su compromiso militante, manteniendo su vínculo con CC OO durante décadas.

Sus compañeros de sindicato lo recuerdan con profundo respeto y afecto. Destacan su generosidad, su calidad humana y un compromiso inquebrantable con los derechos de los trabajadores. Ibarrola no solo luchó por mejores condiciones laborales, sino que encarnó la dignidad y la resistencia frente a un sistema opresor. Su figura se erige como un símbolo de aquellos que, desde la base y en las peores circunstancias, sentaron los cimientos del sindicalismo moderno en España.

El eco de la clandestinidad en la Transición

La historia de Josu Ibarrola es inseparable del contexto de la lucha sindical durante la dictadura y la posterior transición democrática. Como relatan otros históricos sindicalistas de la época, como Antón Saracíbar de UGT, las detenciones eran brutales y las condenas por asociación ilícita y propaganda ilegal, habituales. En Bizkaia, las movilizaciones y las reuniones clandestinas eran constantes, y figuras como Ibarrola se jugaban la libertad por defender los derechos de sus compañeros. El Sindicato Vertical era la única vía oficial, pero bajo su paraguas, la resistencia se organizaba en la sombra.

El fallecimiento de Ibarrola deja un vacío en la memoria colectiva del movimiento obrero. Representa la desaparición de una generación que vivió en carne propia la represión y que, a pesar de todo, construyó las bases de la democracia sindical. Su legado es un recordatorio de la importancia de la lucha por los derechos laborales y de la valentía necesaria para defenderlos, incluso cuando el precio a pagar es altísimo.

Con el fallecimiento de Josu Ibarrola, nacido en julio de 1936, desaparece uno de los últimos testigos y artífices del sindicalismo clandestino de Bizkaia.

Las Comisiones Obreras (CC OO) y el sindicalismo vasco lamentan su pérdida.

Su trayectoria está íntimamente ligada a la resistencia laboral de los años sesenta y setenta, en plena represión franquista.

Las detenciones, los interrogatorios, la cárcel y las represalias laborales marcaron buena parte de su vida, pero nunca abandonó su compromiso militante.

Sus compañeros lo recuerdan por su generosidad, su humanidad y su permanente compromiso con los trabajadores.

Trabajador de La Basconia, la histórica factoría de Basauri integrada en Altos Hornos de Vizcaya, Ibarrola impulsó las primeras comisiones de trabajadores desde el interior de la fábrica.

En una época de sindicalismo clandestino, los representantes eran elegidos discretamente entre los obreros.

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