¿Avance real o brindis al sol para la élite? La Ley del Deporte llega al BOE entre dudas
La nueva Ley del Deporte, publicitada a bombo y platillo, ya ha aterrizado en el Boletín Oficial del Estado (BOE) con el número 39/2022. Sin embargo, tras el entusiasmo inicial, una pregunta resuena con fuerza entre los que realmente viven del deporte de élite: ¿qué hay para ellos? Las primeras impresiones apuntan a que, una vez más, la letra pequeña podría ser la gran olvidada, dejando a los deportistas de élite con la sensación de que esta ley es un brindis al sol.
Mientras los focos mediáticos se han centrado en aspectos que parecen más cosméticos o que benefician a sectores muy concretos, la realidad para los atletas que representan a España en las grandes competiciones podría ser desalentadora. La Ley 39/2022, de 30 de diciembre, ha sido publicada, pero su aplicación práctica y el impacto directo en la vida y carrera de los deportistas de élite aún están por verse. La sensación general es de decepción y de una oportunidad perdida para un cambio real.
La Ley 39/2022: luces y sombras en el BOE
La publicación de la Ley del Deporte en el BOE es un hito. Sin embargo, el diablo está en los detalles. La normativa, que pretende modernizar el panorama deportivo español, parece haber desviado su atención principal de aquellos que llevan el nombre de España a lo más alto. Se habla mucho de la regulación más allá de la competición, de aspectos que benefician a una amplia base de deportistas amateurs, lo cual es positivo. Pero, ¿qué pasa con los que se juegan el físico y la carrera en cada entrenamiento y cada competición internacional?
¿Qué significa este avance para los deportistas de élite?
La perspectiva de organizaciones como el Consejo COLEF, que han buscado que la ley regule más allá de la competición, es un indicativo de dónde se ha puesto el énfasis. Si bien esto puede ser beneficioso para el 85% de la población que practica deporte de forma recreativa, deja en una posición vulnerable a los profesionales. El apoyo, la financiación, las condiciones laborales y el futuro tras la retirada son aspectos cruciales para estos atletas. La nueva ley no parece ofrecer las respuestas contundentes que se esperaban para la élite.
El futuro incierto del deporte español tras la nueva ley
La entrada en vigor de esta ley abre un nuevo capítulo, pero las dudas persisten. ¿Se traducirá esta normativa en mejoras tangibles para los deportistas de élite, o se quedará en buenas intenciones y en beneficios para otros colectivos? El tiempo dirá si la Ley del Deporte publicada en el BOE es realmente un avance o una simple formalidad que deja de lado a quienes más se exponen y más representan al deporte español en el mundo.
El Consejo COLEF y su influencia en la Ley del Deporte
Mientras los medios de comunicación se han centrado en el aspecto federativo de la Ley, te contamos la otra cara, la que beneficiará a aproximadamente el 85% de la población que practica deporte fuera del ámbito competitivo. La Ley 39/2022, de 30 de diciembre, del Deporte, publicada el 31 de diciembre de 2022 en el Boletín Oficial del Estado, llega tras más de cuatro años desde su consulta pública previa, en la que participó activamente el Consejo COLEF.
La corporación colegial estatal se ha mostrado proactiva para mejorar la principal ley del sector. En todos los trámites de participación pública se han realizado aportaciones (audiencia de 2019; audiencia de 2021). Se han mantenido múltiples reuniones con los diferentes equipos de gobierno al frente del Consejo Superior de Deportes. Se han enviado propuestas a todos los Grupos Parlamentarios y se ha habido reuniones con ellos. Incluso, acciones virales de la Organización Colegial han conseguido influir en el texto.
El balance es positivo, porque se ha conseguido que, aunque tímidamente, la Ley del Deporte mire más allá del deporte federado. En todo momento hemos insistido en que el deporte es mucho más que competición, y que esta norma no debía centrarse solamente en aproximadamente el 15% de las personas que practican deporte. A continuación, detallamos todas las aportaciones del Consejo COLEF que recoge la Ley del Deporte y que han contribuido a que se refleje el deporte más allá de la competición.
El concepto de deporte se desvincula de la competición
El concepto de 'deporte' se desvincula de su significado anacrónico de práctica reglada bajo un marco competitivo. La Ley adapta la definición de la Carta Europea. De hecho, comienza la exposición de motivos pivotando sobre ella: «Se entiende por práctica deportiva a efectos de esta ley todo tipo de actividad física que, mediante una participación, individual o colectiva, organizada o no, profesional o no profesional, se realice con objetivos relacionados con la mejora de la condición física, psíquica o emocional, con la consecución de resultados en competiciones o actividades deportivas, con la adquisición de hábitos deportivos saludables o con la ocupación activa del tiempo de ocio, realizada en instalaciones públicas o privadas, o en el medio natural» (art. 3).
La práctica deportiva, un derecho esencial
La práctica deportiva vuelve a convertirse en un derecho (se había perdido con la Ley de 1990). Además, se vincula con la esencialidad (art. 3.2). Esto último no nació como una aportación directa en la tramitación de la Ley, sino que surgió desde el Manifiesto viral del Consejo COLEF publicado en noviembre de 2020, y que meses después se aprobaría como Proposición no de Ley. En aquel momento suscitó la duda de si aquello serviría de algo. Mucho se habla de la ausencia de fuerza vinculante de las Proposiciones no de Ley, de que son papel mojado. Lo que ha sucedido con la esencialidad de la actividad física y el deporte debe servir para que recordemos la utilidad política de esta herramienta, y más aún cuando la Proposición no de Ley se refrenda por la opinión pública. Es un ejercicio democrático ejemplar que las decisiones del Ejecutivo también se basen en las sugerencias aceptadas por mayoría en el Legislativo. ¿Será útil esta positivación de la esencialidad?





