Niño Becerra sentencia el coche eléctrico: «O lo compramos a China o no tenemos tecnología»
Santiago Niño Becerra, uno de los economistas más influyentes de España, ha lanzado una advertencia demoledora sobre el futuro del coche eléctrico y, por extensión, del mercado automovilístico español. Lejos de los discursos optimistas sobre la transición ecológica, el economista señala un problema fundamental y poco discutido: la dependencia tecnológica de China. "El gran problema que tiene el coche eléctrico es que o se lo compramos a los chinos o lo fabricamos aquí, pero aquí no tenemos tecnología", ha sentenciado, poniendo en jaque la viabilidad de la industria nacional y el acceso al vehículo para el ciudadano medio.
Las palabras de Niño Becerra, pronunciadas en una reciente intervención, cambian radicalmente el relato dominante sobre la movilidad eléctrica. Mientras Bruselas impulsa la electrificación y las marcas invierten miles de millones, el economista apunta a un déficit estructural que podría dejar a España a la cola de la revolución automotriz. La industria española, según su análisis, no está preparada para afrontar los cambios que se avecinan, y lo que antes era un bien de consumo accesible, podría convertirse en un auténtico lujo.
La dependencia de China: Un talón de Aquiles tecnológico
El economista ha sido tajante al describir la situación actual del coche eléctrico en Europa y España. La falta de una industria propia con tecnología puntera en baterías y componentes clave obliga a una doble opción poco halagüeña: o se importan masivamente vehículos fabricados en China, o se intenta una producción nacional que, según sus palabras, carece del conocimiento y la infraestructura necesaria. Esta dependencia no solo pone en riesgo la competitividad de las marcas europeas, sino que también plantea serias dudas sobre la sostenibilidad y la soberanía tecnológica del continente.
Niño Becerra recuerda que, si bien los problemas de autonomía y tiempos de recarga de los coches eléctricos se están abordando con el avance tecnológico, el desafío de la producción es mucho más profundo. La llegada de modelos más asequibles, impulsada en parte por fabricantes asiáticos, no oculta la realidad de que la tecnología subyacente a menudo proviene del gigante asiático. Esto genera una competencia desigual y dificulta el desarrollo de un tejido industrial autóctono sólido.
El coche, un lujo al alcance de pocos
Las previsiones de Santiago Niño Becerra no son nada alentadoras para el consumidor español. El economista advierte que, en el futuro, tener un coche será un "lujo máximo". Esta afirmación se sustenta en varios factores: la creciente complejidad tecnológica, la inversión necesaria para adaptarse a las normativas medioambientales y, sobre todo, la falta de una industria local fuerte que pueda ofrecer alternativas competitivas y asequibles.
Las cifras de matriculaciones en España ya reflejan una realidad preocupante. A pesar de un crecimiento puntual en el último año, las ventas siguen muy por debajo de los niveles prepandemia. La prohibición de venta de coches de combustión a partir de 2035, impulsada por la Unión Europea, añade una capa más de incertidumbre a un mercado que parece no encontrar el rumbo. La tendencia apunta hacia un encarecimiento generalizado de los vehículos, haciendo que el acceso a la propiedad de un automóvil sea cada vez más exclusivo.
La nueva tasa europea y el encarecimiento de las compras online
En este contexto de incertidumbre para el sector automovilístico, la Unión Europea ha introducido una nueva medida que, aunque no directamente ligada a los coches, afecta al bolsillo del consumidor y a la dinámica del comercio internacional. Desde el pasado 1 de julio, se aplica un recargo de 3 euros a los envíos de productos de bajo valor (inferiores a 150 euros) procedentes de fuera de la UE, popularmente conocida como la 'tasa Shein'.
Esta iniciativa, impulsada por Bruselas para reforzar el control de importaciones y equilibrar la competencia con el comercio europeo, tiene un impacto notable en compras de artículos pequeños y accesorios. Por ejemplo, un producto de 5 o 6 euros puede ver incrementado su precio en casi un 50%. Si bien el economista Santiago Niño Becerra ha señalado que esta medida servirá principalmente para aumentar la recaudación fiscal, duda que modifique significativamente los hábitos de compra de los consumidores o garantice un mayor cumplimiento normativo.
El precio de la energía, un factor clave
A la complejidad tecnológica y los costes de producción se suma otro factor determinante para la movilidad eléctrica: el precio de la energía. Giorgia Meloni, primera ministra de Italia, ha puesto el foco en esta variable, subrayando cómo el coste de la electricidad condiciona directamente el día a día del vehículo eléctrico. Un aumento en la tarifa eléctrica se traduce en un mayor coste de recarga, reduciendo el ahorro por kilómetro, especialmente para aquellos que dependen de la infraestructura pública.
El debate energético se plantea como un problema de competitividad para la industria europea en su conjunto. Si Europa no logra una energía más competitiva, el sector automotriz, y en particular el de vehículos eléctricos, se verá gravemente afectado. La combinación de una industria nacional poco preparada, la dependencia tecnológica de China y el encarecimiento de la energía dibuja un futuro sombrío para el coche eléctrico tal y como lo conocemos, relegándolo a un privilegio para unos pocos.






