«Los datos son muy difíciles en una dictadura»
El escritor y comunicador venezolano Boris Izaguirre ha compartido recientemente reflexiones profundas sobre la compleja situación en su país natal, Venezuela, tras los devastadores terremotos que han azotado la región. En una emotiva intervención en el programa 'El perro andaluz' de RTVE, conducido por Manu Sánchez, Izaguirre no solo abordó la tragedia humanitaria, sino que también hizo hincapié en la opacidad informativa que caracteriza a un régimen dictatorial, afirmando con rotundidad: “Los datos son muy difíciles en una dictadura”.
La participación de Boris Izaguirre en el programa de Manu Sánchez se ha convertido en un foco de atención. El escritor demostró una vez más su habilidad para transitar con naturalidad entre la actualidad internacional, la política y su propia trayectoria personal. A pesar de la gravedad del tema, Izaguirre mantuvo su característico sentido del humor e ironía, pero no pudo ocultar la profunda tristeza que le genera la situación de Venezuela. La conversación giró en torno a las cifras oficiales de fallecidos y desaparecidos, un tema sensible que pone de manifiesto las dificultades para obtener información veraz en el país caribeño.
La opacidad informativa, un telón de fondo en Venezuela
El escritor, visiblemente afectado, explicó la complejidad de contrastar datos en un entorno donde la información está fuertemente controlada. “No es fácil intentar conseguir saber cuáles son verdad y cuáles no”, lamentó Izaguirre. Esta falta de transparencia agrava el sufrimiento de los afectados y de sus familias. A pesar de este panorama desolador, el comunicador venezolano expresó una esperanza cautelosa en la capacidad de recuperación del país, apoyada por la ayuda internacional. Una visión que, según sus palabras, comparte su padre, de 95 años.
Boris Izaguirre recuerda su Caracas natal
La entrevista también permitió a Boris Izaguirre rememorar su infancia en la Caracas de los años 60 y 70. El escritor recordó el esfuerzo de sus padres, un reconocido intelectual y una destacada bailarina, por protegerle y permitirle vivir su sexualidad con naturalidad en una época donde esto no era sencillo. “Boris, no llames la atención porque ya llamas la atención”, le advertían sus progenitores. Un eco de la tensión entre el ambiente culto y protector de su hogar y un entorno exterior que a menudo se percibía como hostil.
Izaguirre llegó a España en 1992, encontrando en el país un nuevo hogar. Su entrada en la escena mediática española estuvo marcada por encuentros significativos, como el que tuvo con Miguel Bosé, quien jugó un papel en su llegada a España. Un episodio que el escritor ha recordado como un momento definitorio en su vida.
La intervención de Boris Izaguirre ha servido para poner de relieve la profunda conexión del escritor con su tierra natal y su capacidad para abordar temas tan delicados como la situación en Venezuela con una honestidad conmovedora. Su reflexión sobre la dificultad de acceder a datos fiables en un contexto dictatorial resalta la importancia de la verdad y la transparencia en momentos de crisis.
“Los datos son muy difíciles en una dictadura”, sentenció Boris Izaguirre al reflexionar sobre la tragedia de los terremotos en su 'destruida' Venezuela. La NASA confirmó que la ruptura de una falla geológica desplazó la superficie terrestre hasta 60 centímetros tras el doble terremoto. Millones de venezolanos, tanto dentro como fuera del país, sufren las consecuencias de la catástrofe, que sigue en plena reconstrucción.
Desde la perspectiva que da el paso de las semanas, Boris Izaguirre, uno de los venezolanos más ilustres en territorio español, introdujo una teoría sobre el recuento de víctimas que dejaron los seísmos en el norte del país hace ya unas semanas. El presentador y escritor fue uno de los entrevistados en ‘El perro andaluz’, programa de RTVE presentado por Manu Sánchez, y habló sobre diversos temas con un recuerdo muy profundo a los afectados y la situación de su país. “Destruida”, calificó las consecuencias en Venezuela, con una trágica cifra inicial de más de 4.000 fallecidos confirmados, cifra que contrasta con avances iniciales que multiplicaban por diez el número de desaparecidos.




