Infantino cede y anula la roja a Balogun
El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, intervino directamente en el desarrollo del Mundial de fútbol. El magnate llamó al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para solicitar una “revisión” de la tarjeta roja mostrada al delantero estadounidense Folarin Balogun. La acción culminó con la FIFA cediendo y anulando la sanción al jugador, demostrando la influencia del expresidente.
Donald Trump, conocido por su estilo directo, contactó personalmente con Gianni Infantino, máximo dirigente del organismo. El objetivo era revertir la sanción impuesta a Folarin Balogun, quien era el máximo goleador de la selección estadounidense en el torneo. Esta intervención, calificada por algunos como una injerencia sin precedentes, evidenció la estrategia de Trump de cuestionar las reglas desfavorables y utilizar su poder para obtener beneficios. El presidente de los Estados Unidos telefoneó al presidente de la FIFA para pedir una “reconsideración” de la tarjeta roja.
La FIFA cede ante la presión de Trump
La llamada de Trump surtió efecto. La FIFA accedió a la petición y retiró la suspensión de un partido al delantero Folarin Balogun. Esta decisión ha generado debate sobre la independencia del organismo rector del fútbol. Si bien la medida no fue suficiente para que Estados Unidos avanzara en la competición, ya que fue eliminado por Bélgica, la intervención del expresidente estadounidense cumplió su propósito de influir en las decisiones deportivas. El presidente de la FIFA intenta defender su prestigio después de que Trump provocara un incidente en el Mundial.
El 'modus operandi' de Trump y la credibilidad de los sistemas
La acción de Trump se enmarca dentro de su conocido modus operandi. El expresidente ha demostrado una tendencia a sembrar dudas sobre la credibilidad de los sistemas cuando no le benefician. Su llamada a Infantino se suma a otras intervenciones similares, como su exigencia al secretario de Estado de Georgia para revisar resultados electorales. La FIFA, al ceder, se vio envuelta en una polémica que algunos compararon con un intento de amaño, reflejando la retórica de Trump sobre la manipulación de resultados. El expresidente utilizó su libro de estilo: sembrar dudas sobre la credibilidad de un sistema basado en normas, usar su poder de influencia para beneficiar intereses privados y normalizar una cultura de la corrupción.
La decisión de la FIFA de anular la sanción a Balogun ha puesto al organismo bajo escrutinio. Gianni Infantino, presidente de la FIFA, se encuentra en una posición delicada, intentando defender el prestigio de la institución ante la percepción de que ha cedido a presiones políticas externas. Este incidente se produce en un contexto global donde las reglas del orden internacional están siendo cuestionadas. El canciller alemán Friedrich Merz ha advertido que el orden mundial basado en normas “ya no existe”. La intervención de Trump en el deporte es un reflejo de esta tendencia a desafiar los marcos establecidos.
Reacciones y el futuro de la política en el deporte
La noticia de la llamada de Trump a Infantino ha generado diversas reacciones. Jugadores belgas, tras eliminar a Estados Unidos, ironizaron sobre el poder del expresidente estadounidense. En España, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ensalzó las relaciones entre España y Estados Unidos como “muy positivas”, a pesar de críticas previas de Trump, indicando que incluso conversaron de forma informal sobre el Mundial. El incidente subraya la creciente intersección entre la política y el deporte, y plantea interrogantes sobre la autonomía de las organizaciones deportivas internacionales y el impacto de la influencia política en las competiciones.
La intervención de Donald Trump en el Mundial de fútbol, solicitando la anulación de una tarjeta roja a un jugador estadounidense, ha reabierto el debate sobre la influencia política en el deporte y la independencia de organismos como la FIFA. La cesión de Gianni Infantino ante la presión del expresidente estadounidense deja una marca en el torneo y plantea interrogantes sobre el futuro de las decisiones deportivas y su posible manipulación.
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