El Gobierno abre la puerta a inhabilitar a Holaluz y deja a 140.000 clientes en vilo
La tan cacareada «revolución de los tejados», el mantra con el que Holaluz intentaba seducir a sus clientes, se ha quedado sin voz y, lo que es peor, sin argumentos. Sus casi 140.000 clientes —139.111, para ser exactos— viven desde el pasado fin de semana con la incertidumbre de no saber qué será de su suministro eléctrico. «No nos dicen nada», comenta a este periódico María G., una de las afectadas. Ella es solo una de las miles de personas que se preguntan por el futuro de la compañía liderada por Carlota Pi, después de que el Ministerio para la Transición Ecológica haya dado un golpe sobre la mesa.
La «revolución de los tejados» se apaga
La filosofía de Holaluz, centrada en la energía solar y la sostenibilidad, parece tambalearse ante la dura realidad regulatoria. La comercializadora energética catalana se enfrenta a un nuevo y delicado momento para su negocio, sumando frentes gubernamentales que amenazan seriamente su actividad en España. Mientras prosigue con un proceso de reestructuración empresarial que no termina de devolver al grupo a la senda de la rentabilidad, la sombra de la inhabilitación planea sobre su cabeza.
El Ministerio para la Transición Ecológica da el golpe
El jarro de agua fría llegó este lunes con la publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE) del acuerdo adoptado por la Dirección General de Política Energética y Minas. El Ministerio para la Transición Ecológica ha iniciado el procedimiento para extinguir la habilitación de Holaluz-Clidom para ejercer como comercializadora de electricidad. Se considera que la empresa ha incumplido las obligaciones exigidas para operar en el sector. Con esta publicación, se activa el reloj: Holaluz tiene apenas diez días hábiles para presentar sus alegaciones.
Tras este anuncio, la primera consecuencia no se hizo esperar. BME Growth, el mercado bursátil donde cotizan las pequeñas y medianas empresas, suspendió la cotización de la compañía. El valor se congeló en 0,83 euros, precio al que cerró la jornada anterior, ante la posibilidad de que las circunstancias pudieran perturbar el normal desarrollo de las operaciones.
¿Qué pasará con los clientes de Holaluz?
La principal preocupación para los afectados es si se quedarán sin suministro. Sin embargo, el anuncio publicado en el BOE no ordena un corte de la luz. El procedimiento está diseñado precisamente para garantizar la continuidad del servicio. Si se confirma la extinción de la habilitación de Holaluz, sus casi 140.000 clientes serán traspasados a una «comercializadora de referencia», un mecanismo diseñado para proteger a los consumidores en estas situaciones.
Este proceso asegura que nadie se quede a oscuras, aunque la incertidumbre sobre quién será esa comercializadora de referencia y cuándo se producirá el cambio sigue latente para los usuarios. La empresa, por su parte, insiste en que su actividad comercial se mantiene con normalidad y que el suministro está garantizado.
Holaluz responde: "trámite administrativo puntual"
Desde Holaluz intentan rebajar la tensión, calificando el procedimiento iniciado por el Ministerio como un «trámite administrativo puntual dentro del marco regulatorio del sector». Aseguran que esperan una resolución en los próximos días y que está siendo gestionado conforme a los procedimientos habituales. La compañía también ha negado rotundamente estar sufriendo una «crisis» y rebate la existencia de informes que identifiquen un supuesto «agujero» patrimonial, a pesar de las salvedades incluidas por su auditora en las cuentas anuales de 2025.
No obstante, la realidad es tozuda. La comercializadora catalana acumula dificultades financieras desde el estallido de la crisis energética y las tensiones de tesorería han provocado retrasos en los pagos. El expediente de inhabilitación, incoado tras una denuncia interpuesta por Iberdrola ante la CNMC por impago de peajes, añade una presión considerable a una empresa que ya luchaba por volver a la rentabilidad.
El futuro incierto de la energética catalana
La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) vigila de cerca la situación. La apertura del procedimiento de inhabilitación por parte del Ministerio supone un nuevo revés para los fundadores de Holaluz, Carlota Pi, Oriol Vila y Ferran Nogué, y para su principal accionista, el fondo franco-argelino Icosium. Aunque no es la primera vez que Holaluz se encuentra en una situación similar, la acumulación de frentes regulatorios y financieros dibuja un panorama complicado. El próximo paso será conocer las alegaciones de la empresa y la decisión final del Ministerio, mientras miles de clientes esperan una señal clara sobre el futuro de su suministro energético.




