Daniel Ortega elimina las elecciones en Nicaragua y desata condenas internacionales
Sesenta y un días después de su última aparición pública, el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, regresó al escenario político el pasado 19 de julio con un discurso que provocó una de las mayores condenas internacionales de los últimos años. Durante el acto conmemorativo del 47 aniversario del triunfo de la Revolución Sandinista, celebrado en Managua, el mandatario declaró que en Nicaragua “no volverán a haber elecciones para que por ahí intenten ellos atrapar el Gobierno, atrapar el poder”. Con esta afirmación, Ortega no solo consolidó la dictadura familiar que ha construido durante décadas, sino que también abrió la puerta a un aislamiento diplomático sin precedentes.
Las palabras de Daniel Ortega fueron recibidas con aplausos por miles de simpatizantes sandinistas presentes en el acto. Sin embargo, la repercusión internacional fue inmediata y demoledora. Estados Unidos, a través de su secretario de Estado, Marco Rubio, calificó la declaración como una muestra de la “verdadera naturaleza autoritaria del régimen” y llamó a la comunidad internacional a aislar al liderazgo nicaragüense. La oposición nicaragüense no se quedó atrás y definió a Nicaragua como “la Corea del Norte de América Latina”, condenando la intención de Ortega de cancelar definitivamente los comicios.
El dictador nicaragüense, quien ocupa la presidencia desde 2007, ya había dado pasos previos para perpetuarse en el poder. Impulsó cambios constitucionales a través de la Asamblea Nacional para extender su mandato y nombró a su esposa, Rosario Murillo, como “copresidenta”. Tras la represión violenta de las protestas de 2018, su administración clausuró empresas y organizaciones, afianzando su control sobre el país. La reciente declaración de Ortega sugiere que ni siquiera la apariencia de celebración electoral se mantendrá, a pesar de que una reforma constitucional previa había aplazado las elecciones presidenciales hasta 2027.
Condena internacional ante el fin de las elecciones
La condena a las declaraciones de Ortega se extendió rápidamente por América Latina. Uruguay se sumó a la lista de países que expresaron su preocupación, advirtiendo que los dichos del mandatario “ponen en duda la continuidad de las elecciones nacionales”. La cancillería uruguaya reiteró su postura a favor de que el pueblo nicaragüense ejerza su derecho a través de “elecciones libres, plurales y periódicas”. Otros países como Perú, Costa Rica, Guatemala, Panamá, Brasil y Bolivia, así como el Grupo de Puebla, también manifestaron su rechazo a la decisión de Ortega.
Ante la avalancha de críticas, el oficialismo nicaragüense ensayó un giro de tono. Rosario Murillo anunció que el régimen abrirá reuniones con embajadores, empresarios e inversionistas la próxima semana. Este intento por suavizar la postura, tras una semana de condenas globales, busca presentar una imagen de diálogo, aunque las acciones de Daniel Ortega apuntan a una consolidación autoritaria sin fisuras. La comunidad internacional sigue de cerca la evolución de la situación, esperando que se restablezca el orden democrático en Nicaragua.
El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, recibió duras críticas de Washington después de afirmar que el país dejará de celebrar elecciones, consolidando la dictadura familiar que ha construido durante décadas. “La declaración de Daniel Ortega de que bajo la dictadura de su familia Nicaragua nunca volverá a celebrar elecciones deja al descubierto la verdadera naturaleza autoritaria del régimen”, afirmó el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, en un comunicado difundido el martes. Rubio llamó a la comunidad internacional a unir esfuerzos para aislar al liderazgo nicaragüense. El domingo, Ortega aseguró que el país dejará de celebrar elecciones presidenciales para impedir que lo que calificó como una oposición traidora conspire con Estados Unidos para derrocar a su gobierno socialista revolucionario. “Aquí no volverán a haber elecciones, para que por ahí intenten ellos atrapar el gobierno, atrapar el poder”, dijo Ortega durante su discurso anual con motivo del aniversario de la Revolución Sandinista.






