Inaceptable invasión
El consejero de Seguridad del Gobierno Vasco, Bingen Zupiria, ha desatado un nuevo y explosivo conflicto con el Gobierno central al elevar una queja formal y sin precedentes contra el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. El motivo: la actuación de la Policía Nacional en Euskadi, que Zupiria califica de "inaceptable" y una clara "invasión de competencias" de la Ertzaintza.
La tensión se ha disparado este jueves después de que Zupiria confirmara haber trasladado su malestar por la detención de dos hombres en Bilbao, y otras localidades de Bizkaia, por parte de agentes de la Policía Nacional. Estos arrestos están directamente relacionados con la agresión a un joven que vestía la camiseta de la selección española de fútbol durante las celebraciones de la final del Mundial, un incidente que ha encendido todas las alarmas en el País Vasco.
El origen de la "invasión" policial
Según el consejero vasco, la Policía Nacional ha actuado "por encima de sus funciones" al llevar a cabo estas detenciones sin la debida coordinación con la Ertzaintza. Zupiria insiste en que el orden público es competencia exclusiva de la policía autonómica, un principio recogido en el acuerdo de 1989 entre el Gobierno central y el vasco que reconoce el carácter "integral" de la Ertzaintza.
La indignación en el Ejecutivo vasco es palpable. La portavoz del Gobierno Vasco y consejera de Gobernanza, María Ubarretxena, ha respaldado públicamente la postura de Zupiria. Ubarretxena ha coincidido en que la Policía Nacional "ha entrado en las competencias" de la Ertzaintza, avivando la polémica que ya coleaba desde el pasado martes, cuando Bingen Zupiria realizó las primeras críticas.
Las detenciones, que se produjeron tras la presentación de denuncias en dependencias de la Policía Nacional, han sido el detonante de este choque institucional. Zupiria ha recalcado en varias ocasiones que la Ertzaintza ya tenía sus propias diligencias abiertas sobre los incidentes, con cinco personas arrestadas y medio centenar investigadas. Esto refuerza su argumento de que la intervención de la Policía Nacional era innecesaria y, sobre todo, extralimitada.
La réplica vasca a Marlaska
Desde el Gobierno central, la delegada del Gobierno en el País Vasco, Marisol Garmendia, ha salido en defensa de la actuación policial. Garmendia ha argumentado que, en casos de "delitos de odio" —como considera este incidente—, la competencia no es exclusiva de la Ertzaintza. Además, ha recordado que las denuncias iniciales se interpusieron ante el cuerpo policial estatal, justificando así su intervención.
Sin embargo, Bingen Zupiria no cede un ápice. Ha asegurado que su postura "no es una opinión política", sino "una cuestión complicada" de competencias legales. El consejero ha confirmado que la queja ya ha sido elevada a las "comisiones técnicas ligadas a la Comisión de Seguridad" y se ha notificado formalmente al Gobierno de España. Su mensaje es claro: Marlaska debe "reconducir la situación" para que sea la Ertzaintza quien lidere estas investigaciones, en estricto cumplimiento de la legalidad.
Este pulso entre el Gobierno Vasco y el Ministerio del Interior promete nuevas batallas. La exigencia de Bingen Zupiria a Grande-Marlaska pone sobre la mesa, una vez más, el delicado equilibrio competencial en Euskadi y la determinación del PNV de defender a ultranza las atribuciones de su policía autonómica frente a lo que consideran una flagrante intromisión.





