Fernando Tejero, padrino de ‘El alcalde de Zalamea’: «Es un honor grandísimo»
Fernando Tejero, actor que estos días representa 'Cómicos de Roma' en el Teatro Romano de Mérida, ha sido anunciado como padrino de la XXXI representación popular de 'El alcalde de Zalamea'. Tejero ha confesado sentirse «muy honrado» y con un «honor grandísimo» por asumir este papel en una cita que se celebrará del 20 al 23 de agosto y en la que participarán más de 700 vecinos.
Un padrino de excepción para un proyecto con historia
La elección de Tejero se suma a la lista de personalidades que han apoyado esta representación, como Concha Velasco, Verónica Forqué, María Galiana, Juanjo Artero o Pepón Nieto. La participación en 'El alcalde de Zalamea' ha crecido hasta las 725 personas inscritas, consolidando el vínculo entre Zalamea y el teatro. La obra cuenta ya con la Medalla de Extremadura y reconocimientos como Fiesta de Interés Turístico Regional y Nacional, y ahora aspira a ser declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional.
Tejero promete visitar Zalamea y muestra su curiosidad
El actor ha prometido visitar Zalamea de la Serena para asistir a la representación, sobre la que tiene «mucha curiosidad» y que considera «digna de ver». Tejero destaca la implicación del pueblo y cómo la obra forma parte de su ADN. La presentación del nuevo padrino contó con la presencia del director del Festival de Mérida, Jesús Cimarro, y el alcalde de Zalamea de la Serena, José Antonio Murillo, entre otros.
Un susto antes de subirse al escenario en Mérida
La noticia llega en un momento de éxito profesional para Tejero en el Festival de Teatro Clásico de Mérida. Sin embargo, el actor ha revelado un incidente ocurrido momentos antes de salir a escena con 'Cómicos de Roma'. Tejero confesó para la televisión extremeña haber sufrido una «bajada de tensión brutal». A pesar del contratiempo, el público respondió de manera «maravillosa» y «muy entregada» a la comedia.
La dualidad entre risa y drama, clave para el actor
Tejero reflexiona sobre la importancia de la dualidad entre la risa y la pena para crear personajes humanos. «A la comedia hay que buscarle el drama para que sea de verdad», explicaba el actor durante la presentación. Una visión que aplica a su trabajo y que resuena con la complejidad de las obras que triunfan en escenarios históricos como el de Mérida.





