la crisis con Italia destapa la deriva del Gobierno
¡Alarma en Europa! La diplomacia salta por los aires. Italia ha acusado a España de imponer controles “inaceptables” a sus viajeros, desatando una crisis inmediata. El Gobierno de Pedro Sánchez ha exigido sin rodeos una “reacción” contundente al ejecutivo de Meloni. Este inesperado choque fuerza a la Moncloa a una nueva gestión de urgencia y pone de manifiesto una tendencia preocupante: la de un gobierno en emergencia permanente. Una forma de hacer política que, según alertan voces críticas, amenaza con debilitar los pilares democráticos del país.
La situación con Italia, revelada por El Mundo, no es un hecho aislado. Se inscribe en un patrón donde la política se entiende y ejecuta bajo el prisma de la urgencia constante. Esta dinámica ahoga el debate y reemplaza la deliberación por la reacción inmediata, transformando la argumentación en mera consigna y la discusión en ruido. Esta tendencia está siendo objeto de análisis en foros de opinión como el propio El País, que ya ha puesto el foco en la idea de un “Gobierno en emergencia permanente”.
El espejo chileno: "Gobierno de emergencia" como método de poder
El caso más flagrante y reciente de esta peligrosa concepción del poder lo encontramos al otro lado del Atlántico. José Antonio Kast, presidente de Chile desde hace apenas dos semanas, llegó a La Moneda con la promesa explícita de un “Gobierno de emergencia”. Su discurso de campaña, centrado en un país “que se cae a pedazos” por la seguridad y la economía, le sirvió de excusa para justificar un mandato basado en la excepcionalidad.
Las primeras medidas adoptadas por Kast, lejos de moderar su postura, han acrecentado la alarma. Incluyen decretos para una reducción del 3% del presupuesto en todas las carteras ministeriales, el inicio de una zanja en la frontera norte o el retiro del Plan Nacional de Derechos Humanos y de decretos de protección ambiental. Son solo la punta del iceberg. Estas acciones, impulsadas bajo la justificación de un escenario económico y político crítico, demuestran cómo la idea de un “gobierno de emergencia” se traduce en una forma autoritaria de concebir el poder.
La advertencia de Agamben y el peligro para la democracia
Expertos como Giorgio Agamben ya advirtieron que el estado de excepción, lejos de ser una anomalía, puede convertirse en una técnica de gobierno permanente. Una visión que, aplicada a la política, debilita el espacio deliberativo, ahoga el debate con sobreinformación y reemplaza la argumentación por la consigna. Esta deriva, ejemplificada por el “Gobierno de emergencia” de Kast, constituye un peligro real para la democracia, haciendo que las primeras decisiones vía decreto sean aún más amenazantes.
En España, aunque en un contexto diferente, la constante apelación a la urgencia y la gestión de crisis inesperadas, como la surgida con Italia, invitan a la reflexión. La facilidad con la que los gobiernos pueden caer en la tentación de concebir el mandato como una emergencia continua es un terreno resbaladizo. Mantener la alerta y exigir un debate profundo, más allá de la reacción del momento, es crucial para salvaguardar la salud democrática de nuestro país.






