¡Marruecos Golpea! Sánchez Presumía de Cooperación y Rabat Amenaza con Suspender
¡El discurso oficial de Pedro Sánchez sobre la "cooperación reiterada, constante y fluida" con Marruecos ha saltado por los aires! Apenas unos días después de que el presidente del Gobierno presumiera de una relación idílica con Rabat, y coincidiendo con las alabanzas del ministro de Exteriores, José Manuel Albares, a la "total disposición" marroquí para resolver crisis, un ministro de Mohamed VI ha decidido dar un golpe en la mesa que pone en jaque la diplomacia española.
Se trata de Abdellatif Ouahbi, titular de Justicia marroquí. Un ministro que ha decidido propinar un golpe bajo a España. La iniciativa del Gobierno español de aprobar la entrega de nacionalidad a hasta 130.000 saharauis nacidos bajo administración española, medida que se aprobará a la vuelta del verano, no ha gustado en Rabat. Esta decisión supone una escalada que eclipsa el relato de Sánchez.
¡Ouahbi eleva la tensión!
La escalada marroquí llega en un momento especialmente sensible. La ofensiva política y mediática de Ouahbi contradice frontalmente el mensaje de entendimiento que Sánchez y Albares intentan proyectar. La posible suspensión del acuerdo de extradición, anunciada por Ouahbi, pone de manifiesto que Marruecos está dispuesto a utilizar todas las herramientas a su alcance para defender sus intereses.
Ouahbi aseguró que su Gobierno está estudiando suspender la aplicación del acuerdo de extradición con España. Un movimiento que, sin duda, eclipsa cualquier intento de Sánchez por mantener un relato de normalidad y entendimiento.
La sombra de 2021: Ghali y la reacción marroquí
Para entender la magnitud de la actual ofensiva marroquí, basta recordar cómo reaccionó Rabat en 2021. España abrió la puerta a que el líder saharaui Brahim Ghali recibiera tratamiento médico en un hospital de Logroño. La respuesta de Marruecos entonces fue contundente y demostró su capacidad para presionar a España.
Ahora, con la cuestión de la nacionalidad saharaui y las declaraciones de Ouahbi, se percibe un patrón similar de respuesta contundente ante lo que Marruecos considera una afrenta. La "cooperación reiterada" de la que hablaba Sánchez parece desmoronarse ante la contundencia de la diplomacia marroquí.
La incertidumbre diplomática
La escalada de Marruecos deja a España en una posición incómoda, obligada a gestionar una crisis diplomática que contradice el relato oficial. La credibilidad del Gobierno de Sánchez en su política exterior queda en entredicho ante esta nueva embestida marroquí. El futuro de las relaciones bilaterales, especialmente en materia de seguridad y migración, se presenta incierto ante este pulso diplomático.






