Política

La «Seguridad Nacional» declarada un mes tarde por Sánchez

El Gobierno de Pedro Sánchez ha declarado la "situación de interés para la Seguridad Nacional" sobre Ceuta. Esta medida llega casi un mes después de la avalancha migratoria que colapsó la ciudad autónoma los días 30 y 31 de julio. La declaración, que busca una coordinación reforzada de los recursos del Estado, se produce tras una lenta respuesta gubernamental.

El viernes 31 de julio pasado, Ceuta acogía un paisaje distópico con la llegada de 80.000 migrantes en las 40 horas anteriores. El Gobierno Sánchez convocó el Consejo de Seguridad Nacional 26 días después de este "ataque a la integridad territorial". La ministra Sáiz ofreció una rueda de prensa, pero desde el Gobierno local se interpretó que su visita se centró en capitalizar el desalojo de la playa.

Las promesas de Pedro Sánchez al presidente ceutí, Juan Vivas, se desvanecieron. Sánchez aseguró que el ministro del Interior permanecería en la ciudad hasta "normalizar" la situación. Sin embargo, la ministra Sáiz abandonó Ceuta tras ofrecer una rueda de prensa. Vivas, por su lado, culpó al Gobierno central de haber actuado de forma "tardía e insuficiente", sin poder imaginar que la situación se prolongaría durante casi un mes.

El jueves 6 de agosto, ya con el presidente ceutí intuyendo que el Gobierno apenas iba a hacer nada para ayudar, visita Ceuta la ministra de Infancia y Juventud, Sira Rego. La ministra Rego le dijo a Vivas lo contrario que el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares. Esta situación aumenta la sensación de desamparo en la ciudad. Los llamados "rebeldes de Ceuta", como Melchor León, ya advertían sobre la desconexión del presidente con la realidad de la ciudad. Una realidad que se percibe como apabullante.

Sánchez está atrapado por la propia estructura de su sanchismo, su prioridad de mera supervivencia. En Ceuta ya saben que esa prioridad no llega hasta ellos. La sumisión a Marruecos se presenta como incuestionable e innegociable, sin duda por oscuras razones. Los "rebeldes de Ceuta" ya están viendo que la supervivencia política no depende tanto del poder central como de esa redescubierta realidad. La declaración tardía de la "situación de interés para la Seguridad Nacional" pone de manifiesto las dificultades de Pedro Sánchez para gestionar crisis de esta envergadura.

La Ley 36/2015, de 28 de septiembre, de Seguridad Nacional regula esta situación. El artículo 24 de la Ley de Seguridad Nacional obliga al Gobierno a elaborar una "definición de la crisis" y a determinar su duración estimada. La medida, en ningún caso, supone la limitación de derechos fundamentales y libertades públicas de los ciudadanos. El artículo 27.5 de la ley establece que el sector privado participará en la contribución de recursos a la Seguridad Nacional.

En Ceuta no hay lugar para el relato, para la politiquilla, la politiquería o la politicona, que son la degradación de la política hacia lo nimio, lo partidista o lo retórico. La cosa es si los rebeldes de Ceuta estarán criando pronto malvas políticas, en sus colinas con vistas al mar y a la realidad, o será Sánchez el que lo haga. Contra los rebeldes de Ceuta o de más allá, Sánchez utilizará reojos, amenazas o fontaneros; echará mano de todos los recursos, que para eso sí hay presupuesto, tiempo, personal, intendencia y fontanería, más que para las carpas y más que para el país.

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