No hubo información previa del asalto
¡La guerra en el Gobierno de Pedro Sánchez estalla a la vista de todos! Félix Bolaños, ministro de la Presidencia, ha lanzado un ataque demoledor contra Margarita Robles para defender a Fernando Grande-Marlaska. Su mensaje es brutal y directo: "No hubo ninguna información previa de la magnitud del asalto". ¡Un golpe que sacude los cimientos de Moncloa!
Bolaños, el Verdugo de Robles
Las tensiones entre Interior y Defensa son un secreto a voces, pero esta vez la cosa va en serio. Margarita Robles había lanzado dardos envenenados, insinuando una posible falta de previsión ante un "asalto de gran calado". Dejó caer, con esa ambigüedad que la caracteriza, que la información precisa era clave. ¡Una sombra de duda sobre la actuación de Marlaska que Bolaños no ha podido soportar!
El Mensaje Inequívoco de Bolaños
Pero Bolaños no se ha andado con rodeos. Ha salido en tromba para defender a Marlaska, negando categóricamente que existiera información previa sobre la "magnitud del asalto". ¡Palabras mayores que dejan a Robles en una posición muy delicada! La contundencia de Bolaños es tal que sugiere que las insinuaciones de Robles se basan en premisas erróneas o, peor aún, en una versión interesada para atacar a un compañero de gabinete.
La declaración de Bolaños es un torpedo en la línea de flotación de cualquier crítica hacia Marlaska. Si no había información sobre la envergadura del problema, ¿qué se le puede reprochar al ministro del Interior? ¡Un golpe bajo que retumba en los pasillos del poder!
¿Guerra Abierta en el Consejo de Ministros?
Este respaldo sin fisuras de Bolaños a Marlaska no es un simple detalle, es una bofetada política en toda regla a Margarita Robles. La confrontación es innegable y expone las grietas de un Gobierno que se desgarra por dentro. No hablamos de un simple desacuerdo, sino de una discrepancia fundamental sobre hechos y responsabilidades en un asunto de seguridad nacional.
La intervención de Bolaños no solo cierra filas con Marlaska, sino que abre una brecha aún mayor en el Consejo de Ministros. La imagen de unidad que Sánchez intenta vender se desmorona ante este espectáculo de batallas internas. Los ciudadanos asisten, una vez más, a un Gobierno más preocupado por sus guerras fratricidas que por ofrecer estabilidad.
La estabilidad del Ejecutivo pende de un hilo. Las consecuencias de esta desautorización pública a Robles por parte de un peso pesado como Bolaños están por verse, pero una cosa es segura: el fuego cruzado en el Gobierno no ha hecho más que empezar y promete más capítulos de alta tensión.
