Dimite el jefe de gabinete de Ceuta y acusa al delegado de mentir sobre avisos
La Delegación del Gobierno en Ceuta se tambalea. Un terremoto político sacude la ciudad autónoma y arrastra al Ejecutivo de Pedro Sánchez. El jefe de gabinete del delegado del Gobierno, Gonzalo Sanz, ha dimitido de forma fulminante. Pero no sin antes lanzar una acusación demoledora: su ya exjefe, Miguel Ángel Pérez Triano, mintió. Mintió al negar haber recibido los cruciales avisos del CNI sobre la inminente entrada masiva de inmigrantes. Una bomba que destapa la guerra abierta en la Delegación de Ceuta y hace añicos la versión oficial.
Este escándalo se suma a la delicada guerra de versiones del Gobierno central sobre si hubo alertas del CNI y si fueron adecuadas. Las «discrepancias» se confirman dentro de la propia Delegación, dejando al hombre de Sánchez en Ceuta al borde del abismo político. Sanz ha comunicado su renuncia por correo, asegurando que sí trasladó a Pérez Triano la información del CNI la tarde-noche del 29 de julio, apenas un día antes del asalto. Lo hizo a través de mensajes y una llamada de once minutos, desmintiendo la negación rotunda de su superior.
La dimisión que dinamita la versión oficial
La dimisión de Sanz no solo expone una mentira, sino que resquebraja la manta con la que Moncloa intentaba arroparse frente a las críticas por su inacción. Cuando parecía que una frágil tregua había enmascarado las tensiones, surge este nuevo agujero negro en el relato oficial. La acusación de Sanz es clara: el Ejecutivo era «sabedor de que existen informes que demuestran la labor de aviso y alerta».
Los hechos desclasificados hablan por sí solos. El CNI no solo alertó a la Delegación del Gobierno en Ceuta, sino que lo hizo con una precisión inquietante. Ya el 27 de julio, una nota estratégica fue remitida a la Presidencia del Gobierno avisando de la elevada presión migratoria y la posibilidad de un asalto a nado. La alerta definitiva llegó el día 29, con un informe táctico de «extraordinaria gravedad» sobre la situación que se avecinaba para la Fiesta del Trono. Incluso se envió un mensaje al Gabinete de la Delegación del Gobierno a las 13:52: «Hay un llamamiento para asalto por valla y mar mañana las 20h».
Avisos del CNI: ¿Quién sabía qué y cuándo?
Mientras el delegado del Gobierno, Miguel Ángel Pérez Triano, negaba haber recibido estos avisos, el testimonio de su jefe de gabinete lo desmiente frontalmente. Gonzalo Sanz asegura que él mismo trasladó esta información crucial a su superior. Además, desde Ceuta se alertó a distintos ministerios sobre el inicio de los picos migratorios. Una versión que choca de lleno con la postura inicial del Gobierno, que durante semanas sostuvo que nadie había avisado de la magnitud de lo que iba a ocurrir en Ceuta.
El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, afirmó que estuvo advirtiendo directamente a Presidencia de la gravedad de la situación durante días. Según su versión, le pidieron que dejara de llamar. Un cruce de acusaciones y desmentidos deja en evidencia una cadena de alertas ignoradas o deliberadamente ocultadas. La Policía también avisó tres días antes del «ataque» de una «entrada masiva a nado» desde Marruecos. Los documentos desclasificados son implacables.
El agujero negro que persigue a Moncloa
La guerra abierta en la Delegación de Ceuta por los avisos del salto fronterizo no solo pone en jaque al delegado, sino que ahonda en el «agujero negro» que la gestión de esta crisis migratoria representa para el Ejecutivo de Sánchez. La inacción o la tardanza en actuar, unida a la falta de transparencia sobre los informes del CNI, genera una crisis de confianza que va más allá de Ceuta. La pregunta que queda en el aire es demoledora: ¿hasta dónde llegaron realmente los avisos y qué hizo cada destinatario con ellos? La verdad sigue siendo un campo de batalla de versiones enfrentadas.
