La imprescindible necesidad de los test en la lucha contra el Coronavirus

Para entender bien la necesidad de los tests es necesario entender la naturaleza de la lucha contra el SARS-CoV-2, en esta pandemia COVID-19.
Ante la falta de vacunas y ante la inevitabilidad de ser infectado por el coronavirus, el objetivo es que los sistemas sanitarios no se saturen. Para ello sólo nos queda reducir el contagio del SARS-CoV-2, el número de reproducción básico instantáneo por debajo de 1. El número típico, sin inmunes es de 2.5, aunque puede dispararse hasta 5, como pasó en Madrid el 8 de marzo, tal como puede verse en la página del Instituto de Salud, Carlos III.
Una de las estrategias es utilizar los tests para reducir ese número.

El profeta Fernando Simón, nos ha dicho:

  1. “No podemos permitir que los test PCR se utilicen en grupos que no sean eficientes” 14 abril 2020. Lo que no se puede hacer es dejar que la gente se muera por no usarlos, como se ha hecho.
  2. Tampoco se puede encerrar a la gente en casa para no usarlos, tal como se hace.“Los test masivos no se recomiendan para toda la población”, Obviamente para saciar la curiosidad cotilla, carecen de valor. Sin embargo, para frenar el contagio, tienen un valor impagable.

Lo cierto es que no existe test que sea ineficiente, aunque de negativo. Una persona que no contagia, vale más que cientos de tests, porque el coste de oportunidad de usar los tests de forma masiva, es la destrucción del tejido productivo, cientos de miles de millones de euros.

No se trata de hacerlos de forma ineficiente. Se pueden hacer tests y de forma muy eficiente ¿Cómo? Haciéndolos a personas de riesgo, como farmacéuticos, tiendas y supermercados, centros de salud, fuerzas de seguridad y todas las personas que han estado en contacto con personas infectadas.

En este sentido Google y Apple, demonizados por nuestro gobierno y por la mentalidad comunista, han anunciado un acuerdo para facilitar esa trazabilidad. Sería bueno llegar a acuerdos con ellos para llegar tan lejos como sea posible, a cambio de dejar de perseguirlos como si fueran una prolongación del mismo diablo.

Un aspecto importante es el tiempo de respuesta, que ha de ser de minutos en lugar de semanas, para lo que hay que cambiar todo el procedimiento de realización de tests.

Definamos el siguiente escenario en términos que el gobierno no es capaz ni de mencionar. Supongamos que nos marcamos como objetivo hacer en Madrid, tests PCR para bajar la tasa reproductiva básica del coronavirus del 2.5 a 1.0 bajando el periodo medio de contagio de 14 días a 4 (rebajarlo en 10 días) lo que nos daría una prevalencia del 84%.

Si aplicamos esa estrategia y ejecutamos el modelo de contagio y dispersión del SARS-CoV-2, vemos que con esa estrategia inicial, la línea negra, enfermos graves que necesitan hospitalización, no supera los 15 mil contagiados en un día, bastante por debajo de ese límite de la capacidad sanitaria de Madrid que ha sido superada con el método de la fuerza bruta: confinamiento amparado en un estado de alerta. Eso sí, sin el coste económico del estado de alarma.

Los picos se forma con la relajación de los objetivos tan demandantes en la toma de tests, lo que va provocando picos controlados, porque algo que hay que saber que esta pandemia evoluciona a base de picos y caídas exponenciales.

Si nos fijamos en el número de días que dura la pandemia, nos vamos a más de 4 mil días, más de 10 años. Lógicamente la vacuna vendrá antes, pero el problema sanitario queda totalmente controlado solo con tests.

Tests no faltan. España tiene una capacidad de fabricación que no se usa en su integridad. El mercado internacional ofrece tests que no se están comprando y en cuanto el precio, da igual, porque la alternativa es muchísimo peor en términos económicos.

Otra pregunta que nos podemos hacer para ver la importancia del uso de los tests, es ¿qué hubiera pasado si a la vez que se hacía el confinamiento, se hubieran hechos tests de una forma relajada, con el objetivo de detectar el 70% de los contagiados y hubieran reducido en 8 días, a 6 de los 14 días en los que un enfermo contagia a otras personas.
Los datos hablan por sí solos:

La curva en rojo, nos revela el comportamiento de contagiados que hay en un día determinado en Madrid, con un pico de casi 125 mil personas, eso con el estado de alarma.

Si además se hubieran hecho tests, hubiera bajado ese pico a 8 mil personas.

Los tests, si se saben usar de una forma rápida es la respuesta adecuada para luchar contra la pandemia. Por sí sola es suficiente para contenerla. Si se une con otras estrategias como el uso de mascarillas, el problema se resuelve sin un coste tan elevado como el que tiene no hacerlos, cientos de miles de millones anuales durante varios años.

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