Dos de mayo: ¿Guerra de Independencia o Guerra de liberación?

La guerra de los seis años, la afrancesada, la comúnmente conocida como guerra de independencia (1808-1814) fue un conflicto que enfrentó a España en coalición con Portugal e Inglaterra frente al Imperio francés de Napoleón Bonaparte.

Dicha guerra ha sido siempre mal llamada de “independencia” cuando en realidad fue una guerra de liberación nacional. Para que el término “independencia” fuese correcto, España debía haber sido, al menos, una provincia de Francia, por el contrario, siempre ha sido una nación soberana. ¿Acaso fuimos efectivamente parte de la nación francesa?, ¿fue España una provincia de Francia? O simplemente nos liberamos de un invasor proveniente de una nación más joven que la nuestra.

Ciertamente, el ser jurídico-político de España desde su nacimiento hace imposible su independencia de nadie por ser en si misma soberana desde antes de que los Francos fueran siquiera una tribu estructurada.

Si bien la i-spn-ya, Hispania y España se ha formado a base de numerosas invasiones de diferentes pueblos a lo largo de su historia, es a partir de la formación del Estado moderno con la unión dinástica de los Reyes Católicos cuando España completa por fin su ansiada evolución histórica y conforma su ethos, su forma de ser como pueblo diferenciado del resto de los existentes en Europa. Es, a partir de entonces, cuando España como pueblo y comunidad política adquiere formalmente el derecho natural de reclamar la tierra que delimitan sus fronteras.

Ahora bien, es sumamente importante indicar que la ambición de todos los pueblos peninsulares de alcanzar una unidad territorial, política y social tenía como base la idea de España, una idea que brotó bajo el Imperio Romano, si no antes, al conformarse como su más preciada Provincia, Hispania.

Además, una autentica invasión que conlleve una posterior independencia debe producirse por un pueblo muy superior en cultura y tecnología al pueblo que se pretende invadir, cosa que no se produjo. A pesar de los atrasos sociales propios de la época, España era una nación eminente, creadora de la “Hispanidad”, un proyecto evangelizador que unificó multitud de pueblos a lo largo y ancho de todo el Planeta. No solo eso, si no que también fue pionera en la conformación de la primera Constitución liberal de la historia, “la Pepa” en 1812, lo que llevó a la acuñación del término “liberal” que no tiene traducción al inglés. Así mismo, también podríamos mencionar su ilustre literatura, con personajes como Quevedo, Góngora o Cervantes.

En definitiva, España no se independizó de nadie, si no que se liberó de las ataduras de una nación extranjera que no tenía derecho sobre España, ni por naturaleza social, jurídica o territorial, ni por razones históricas, ni por superioridad de ningún tipo.

Rodrigo Villar Salgado.

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