COVID-19. Gestión de la pandemia: Negligencia, muerte y ruina.

Hace unos días publicaba un artículo relacionado con la incorporación al colegio de nuestros hijos y ponía el acento en un aspecto clave para evitar el contagio de nuestros hijos y que las autoridades no habían contemplado: dotar a todas las clases y espacios de interior de un sistema de ventilación y medios de control para garantizar la ventilación de esos espacios, en todo momento y en toda circunstancia.

El motivo es que el SARS-CoV-2 se contagia de persona a persona, de forma que, cada persona, contagia entre 2 y 3 personas (R0) de media, lo que da lugar a un crecimiento exponencial de los contagios como nos ocurrió durante el confinamiento.

No obstante, no todos contagian lo mismo. Se estima que el 70% de los contagiados no contagian a nadie y que sólo el 10% contagia al 80%. Dicho de otra forma, con un R0 de 3 una persona del grupo del 10% que más contagia, contagia a 24 de media y esto se produce en edificios por falta de ventilación. Hay una base de datos con 1400 eventos super-contagiadores de los que sólo tres se han producido en exteriores, con muy poca gente entre 2 y 4 personas infectadas, el resto, se han producido en interiores, apareciendo en cabeza varias presiones en Estados Unidos, siendo la que más, una que cuenta con más de 1800 presos infectados, siguen varias más con más de mil, al igual que una planta de tratamiento de carne, y otra de procesado de alimentos, ambas con más de mil contagiados también.

Si nos vamos a la página web de Moncloa nos encontramos unas cuantas líneas dedicadas al COVID-19, para que no se pueda decir que Sánchez no se preocupa por la salud de los españoles. En esa entrada nos encontramos con el siguiente texto:

¿Cómo protegerse y proteger a los demás?

De acuerdo con los conocimientos científicos disponibles, la transmisión se produce por contacto directo con las secreciones respiratorias de una persona enferma. Su contagiosidad depende de la cantidad del virus en las vías respiratorias del transmisor. Estas secreciones pueden infectar a otra persona si entran en contacto con su nariz, sus ojos o su boca. Existe transmisión de la infección a partir de casos asintomáticos o casos en fase pre-sintomática. Se considera poco probable la transmisión por el aire a distancias mayores de 2 metros.

De esa creencia, tan profunda, calificada como conocimiento científico, de los que Sánchez suele usar derivan protocolos de actuación concreta como el que el gobierno tiene previsto para el transporte. En ese protocolo vemos el siguiente gráfico de como aislar los contactos de contagiados en un autobús. En esa norma se afirma, erróneamente, que ¡sólo hay que considerar como contacto de riesgo a las personas que están a menos de dos metros!

La figura siguiente del manual burocrático gubernamental muestra la forma de identificar cuáles son los contactos de riesgo en un autobús.

Sólo importa los que están a dos metros y, para los muy burócratas lo entiendan bien, les ponen dos círculos para que sepan la diferencia que hay entre dos metros medidos alrededor de un contagiado que está en la ventanilla, de otro que está en el pasillo. De esta forma si alguien se contagia a más de dos metros, ni se trata, ni se estudia, ni se aprende. Esto es según la ciencia de Sánchez.

La otra ciencia, la real, la que no se basa en el seguimiento de manuales y protocolos burocráticos sino en el estudio continuo y el rigor nos permite comprender que las cosas no son como la pintan los burócratas:

Vemos que en ese caso se contagiaron 23 personas, de las que sólo ocho o nueve estaban a menos de dos metros, los que nuestros burócratas no habrían detectado. Por otro lado, entre otros 8 y 11 que estaban a menos de 2 metros no se contagiaron ¿Por qué?

Por el efecto aerosol que prevalece en interiores con mala ventilación. Es decir, por lo contrario de lo que leemos en el panfleto digital de Moncloa.

Si el autobús hubiera ido sin capota, quizás se hubiera contagiado alguno de los que estaban más cerca del contagiado, sólo esos.

El CSIC, ha hecho público un informe que resume el conocimiento científico sobre la Covid-19 y los proyectos de investigación en marcha y aunque pueda resultar un ladrillo a la hora de leer, por el carácter académico y extensión del informe, es un punto de referencia de conocimiento científico a tener en cuenta por todos los legos en la materia, expertos oficiales incluidos, al que nos podamos referir todos.

En ese informe leemos:

Garantizar una buena ventilación de las aulas. Se ha demostrado que ésta es fundamental para reducir la propagación del virus en ambientes cerrados. Y si es posible hacer la mayor cantidad de actividades al aire libre.

También leemos:

En la industria agroalimentaria y de procesamiento de carnes hay un riesgo elevado de sufrir brotes: hablamos de mucha gente que trabaja en contacto estrecho en un entorno cerrado. Las condiciones de humedad y temperatura que son las idóneas para el despiece de la carne, son también las mejores condiciones para que se transmita el SARS-CoV-2, siendo especialmente crítico a través de un aerosol de gotas/ estornudos en estas condiciones… Algunos países como Estados Unidos y Alemania han reportado diversos brotes de COVID-19 en industrias cárnicas, sobre todo en mataderos, con un elevado número de contagios.

La propagación de SARS-CoV-2 está asociada principalmente a través del aire en el aire en ambientes interiores. Por ello se requieren medidas preventivas para mitigar la transmisión aérea de corto a mediano alcance. Se ha demostrado que el virus presente en aerosoles generados experimentalmente puede permanecer activo en el aire más de 3 horas. La exposición humana a estas microgotas son las causantes de la transmisión de la enfermedad, por lo que los patrones de flujo de aire en edificios que transportan microgotas cargadas de virus pueden favorecerlo también. Por el contrario, una ventilación apropiada puede dispersar el aire cargado en estas microgotas, y disminuir el potencial de infección. Este problema es especialmente grave en ambientes interiores con ventilación inadecuada combinada con altos niveles de ocupación y períodos de exposición prolongados. En ambientes interiores las posibilidades de infección son 20 veces superiores al exterior, según un estudio reciente en Japón (189).

Parece claro: El contagio en interiores da lugar a brotes de hasta miles de contagiados debido a la transmisión por aerosol del virus que lo vuelve extremadamente contagioso en locales con mala ventilación.

Como vemos, Sánchez, en cuestiones científicas, va a lo que dicen los suyos, desoyendo, incluso, al CSIC.

Pero el gobierno no es sólo temario, sino que padece de esquizofrenia, pues el propio gobierno, por otro lado, ha publicado una guía titulada MECANISMOS DE TRANSMISIÓN DEL SARS-CoV-2

Transmisión aérea: La transmisión aérea por aerosoles (gotas pequeñas, micro gotas menores de 5 micras) se produce por partículas que permanecen suspendidas en el aire durante un tiempo variable, a una distancia mayor de 2 metros y especialmente en lugares cerrados con ventilación escasa. Estos aerosoles pueden generarse a partir de la evaporación de gotas mayores y también cuando se habla o se respira.

Es decir, aunque la parte presidencial del gobierno crea que el aerosol no existe, otra parte el gobierno sabe que existe y ha previsto una guía para combatir el contagio en el interior de los edificios.

Es precisamente el contagio por aerosol que dura hasta 3 horas, la explicación del caso del autobús, que incluso ha producido contagios de personas que no coincidieron con el que la contagió, tal como revela este caso de otro autobús.

Nótese que una persona que subió 30 minutos después de salir el contagiador, también se contagió.

Esto es grave, porque las medidas que se están dando no diferencian entre interior y exterior. El interior se trata como el exterior, a pesar de que el mecanismo de contagio es muy diferente. El interior y el exterior, comparten formas de contagio, pero en el interior, prevalece el contagio por aerosol que alcanza no sólo a las personas que están cerca, sino que se extiende hasta las que están en el mismo habitáculo, sea grande o pequeño, lo que provoca contagios de muchas personas a partir de un único portador. No digamos si hay más de uno. Haya o hubo hasta tres horas antes.

Esta forma de contagio, convierte a todo habitáculo en un centro de contagio masivo: autobuses, trenes, aulas, centros de trabajo, comercios, edificios públicos como juzgados, ayuntamientos, centros de salud, hospitales; cualquier clase de habitáculo mal ventilado, entendiendo por mal ventilado todo aquel que carece de medidas específicas documentadas y controladas para garantizar la ventilación necesaria.

Ya sabemos que un interior es un sistema de muy alto riesgo para contagiarse. Ahora nos tenemos que preguntar: Siendo así ¿por qué no se toman medidas serias verificables para garantizar la ventilación necesaria que evite super-contagios? ¿Por qué se cierran restaurantes a los que se les ha permitido abrir, sin ningún tipo de control en la ventilación? ¿Cómo se garantiza que en los centros oficiales estén debidamente ventilados y en general todos aquellos abiertos al público? También me pregunto ¿por qué me hacen esperar en mi centro de salud en la calle y no me permiten entrar? ¿Será porque conocen ese riesgo?

Nos tenemos que preguntar los motivos de esta desidia a la hora de controlar los contagios en el interior de edificios y por qué prefieren cerrar negocios y centros antes que garantizar su ventilación que sería lo prudente. También nos tenemos que preguntar por qué no se diferencian entre las medidas a tomar en el interior y en el exterior, cuando sabemos que la probabilidad de contagio en el interior es 20 veces superior que en el exterior y por qué nos obligan a llevar mascarillas cuando paseamos por la calle solos y, en cambio, los políticos se la quitan cuando hablan en interiores mal ventilados, cuando es precisamente al hablar, cuando se aumenta la contagiosidad, propagando esos virus por todo el habitáculo, creándose así un riesgo alto de contagio múltiple que afecta a todas las personas que están en el interior.

Sugiero que tengan en cuenta todo esto, para protegerse mejor y para utilizarlo si deciden pedir responsabilidad patrimonial a la administración. Todo lo aquí expuesto evidencia la falta, si no ausencia, de diligencia de nuestras autoridades a la hora de proteger a los ciudadanos del contagio del SARS-CoV-2.

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