Lenguaje inclusivo

A la paz de Dios.

Podría empezar a presentarme con un “buenas tardes” o un “hola, amigos”, pero yo soy así, de pueblo y peino canas. Este es el saludo que escuché muchas veces, respetuoso y sencillo .  La buena gente que lo utilizaba no pretendía aleccionar o calificar a nadie, solo se decía por cortesía, con el propósito de que todos nos diéramos por enterados, pues usando un castellano alto y claro a todos nos llegaba el mensaje

Hoy en día hay cosas que no termino de digerir y es que por general se me atragantan las tonterías, al final termino con dolor de tripas con muchas de las sandeces con las que convivo a diario.

Digo yo, que teniendo un idioma tan rico e inexplorado como el castellano,  tengo que escuchar a mucho lerdo presentándose públicamente diciendo eso de todas, todos y “todes”. ¿Todes?… ¡Que cantazo en los dientes más desaprovechado!

Lo peor del caso es que esto es sólo un ejemplo de los absurdos que alimentan mi hernia de hiato. Lo que más me fastidia, es que encima lo están haciendo por justificar, en aras de unas libertades tan absurdas como inútiles, los pingues privilegios de cobrar del erario una pasta gansa por hacer semejantes mamarrachadas.

Entiendo que esta falta de cordura es la que da razón de la existencia de un ministerio tan inútil y caro como la beneficiada de su ministra. También entiendo que leyendo su currículum es normal que rebuzne cualquier cosa, pues esta de sobra capacitada para hacerlo, más si tiene a bien llegar a casa “sola y borracha”, que por lo que veo, para ella es la ilusión de las mujeres . Gracias a Dios no es la de todas y desde luego no la mía.

Pero hoy no quiero dar cera a la “ministrille”, solo quiero hacer un desagravio a un idioma tan grande como el castellano. Si, digo bien, Castellano alto y claro, que para empezar a entendernos lo mejor es hablarlo y hacerlo bien.

La herramienta que une a una comunidad y a un pensamiento colectivo es el lenguaje y gracias a él podemos argumentar nuestras ideas, inventar “palabres” es querer tapar la deficiencia de razones o disfrazar las intenciones.

Cuidado con denostar el mal llamado lenguaje exclusivo, pues hablando es como se entiende la gente, lo demás es solo paja mojada que enmaraña la capacidad de discernir y entender lo que en realidad te están vendiendo.

Por eso pido una reflexión seria, que se piensen dos veces lo que se dice y cuando tengan delante a un dialogante progre, estén bien atentos para descubrir cuál es el gazapo  que quieren endosarles.

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