Guaguas y control de acceso para salvar el Parque Nacional
El Cabildo de Tenerife ha dado un giro contundente para proteger el Parque Nacional del Teide, uno de los tesoros naturales de España. El objetivo es ambicioso: reducir a la mitad la presión turística mediante un innovador modelo de movilidad que relegará al vehículo privado a un segundo plano, apostando decididamente por las guaguas lanzadera y un férreo control de accesos. La medida busca un equilibrio vital entre la conservación de este espacio único y la experiencia de quienes lo visitan.
Un nuevo plan de movilidad para la joya natural
El Patronato del Parque Nacional del Teide, el órgano encargado de velar por su gestión y conservación, ha emitido un informe favorable al nuevo Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG). Este respaldo marca el inicio de una transformación profunda en el acceso y disfrute del paraje, que anualmente recibe millones de visitantes. La estrategia se centra en ordenar el flujo de personas y mitigar el impacto ambiental derivado del turismo masivo.
Menos coches, más sostenibilidad
La meta principal es clara: una reducción progresiva hasta del 50% en la presión sobre el Parque Nacional. El plan se articula en torno a guaguas lanzadera que facilitarán el acceso y se complementará con un control de accesos más estricto. La circulación de vehículos privados por parte de quienes no residen en la isla se verá notablemente limitada, priorizando así un modelo de movilidad más sostenible y respetuoso con el entorno. El Cabildo, que ha asumido competencias plenas en la gestión del parque, pretende reforzar la conservación y la defensa del uso público.
Ecotasa y prioridad para los locales
Dentro de este nuevo marco, se implementará una ecotasa que gravará el acceso, el aparcamiento y la realización de actividades en el parque. Los fondos recaudados tendrán un destino finalista: la mejora de la seguridad, el cuidado y la protección ambiental del Teide. Sin embargo, se ha garantizado la gratuidad y prioridad en todos los servicios para los tinerfeños y residentes en la isla, buscando así un equilibrio que beneficie tanto a la conservación como a la población local. La modificación de la calificación de la carretera TF-21 como infraestructura propia del espacio natural facilitará estas actuaciones.
Un modelo que ya da sus frutos
Las primeras medidas implementadas, como la ecotasa para el acceso a los senderos, ya están demostrando su eficacia. En su primer mes de aplicación, se recaudaron más de 70.000 euros, con un abrumador 94,3% de las reservas procedentes de visitantes no residentes en Canarias. Esta tasa, que ha ayudado a reducir la presión registrada en comparación con periodos anteriores, se destinará íntegramente a la conservación del parque, consolidando un modelo pionero de gestión sostenible que busca mejorar la experiencia del visitante y proteger la identidad del territorio.
El Teide cambia las reglas: nueva ecotasa, guaguas lanzadera y control de acceso para no residentes. El Cabildo se ha marcado como objetivo reducir de manera progresiva hasta en un 50% la presión sobre el Parque Nacional del Teide mediante un nuevo modelo de movilidad basado en guaguas lanzadera, control de accesos y limitaciones al uso del vehículo privado por parte de no residentes. Medidas que irán entrando en vigor hasta 2027.
La Corporación insular asumió ayer las competencias plenas de gestión del parque, transferidas por el Gobierno de Canarias, con el propósito de reforzar la conservación del espacio natural y ordenar el uso público. La presidenta, Rosa Dávila, afirmó que “quienes visiten el Teide tendrán que pagar una nueva ecotasa de acceso, aparcamiento y realización de actividades, mientras que los tinerfeños y residentes en la Isla tendrán prioridad y gratuidad para todos los servicios”.
Al acto no acudieron los colectivos ecologistas, al tildar de “nefasta” la gestión del Cabildo y reivindicar que las competencias del parque deben de mantenerse bajo competencia estatal. Por su parte, el Cabildo tiene prevista la modificación de la calificación de la carretera TF-21, entre El Portillo y Boca Tauce, que deja de tener carácter de vía insular para pasar a ser gestionada como infraestructura propia del espacio natural.
Este cambio permitirá a la institución actuar en conservación, explotación, defensa del uso público y régimen sancionador, así como retirar vehículos mal estacionados mediante grúa. A finales de 2026 se prevé implantar un sistema de control de accesos en las principales entradas al parque por La Esperanza, La Orotava y Vilaflor-Chío.





