Zapatero salpica a Sánchez y la izquierda teme el ‘efecto dominó’ de una moción de censura
La política española vuelve a ser un hervidero. La imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero por presuntas irregularidades en el rescate de la aerolínea Plus Ultra ha agitado el tablero político. Un temblor recorre las filas socialistas, avivando las esperanzas de PP y Vox de forzar una moción de censura contra Pedro Sánchez. La izquierda contiene la respiración, reviviendo fantasmas del pasado, mientras populares y de Abascal tiran del hilo de la investigación judicial para intentar desestabilizar al Gobierno.
El auto del juez, conocido esta semana, sitúa a Zapatero, expresidente del Gobierno entre 2004 y 2011, en el epicentro de una investigación por presunto tráfico de influencias y blanqueo de dinero. Aunque el auto no es un acta de acusación, sí señala elementos que justifican la apertura de una instrucción judicial. Esta circunstancia ha sido aprovechada por el Partido Popular para intensificar sus críticas hacia el Ejecutivo de Pedro Sánchez, al que acusan de corrupción y de degradar las instituciones.
El PP y Vox buscan la debilidad socialista
Desde el PP, la citación de Zapatero se considera un golpe directo al "núcleo del sanchismo". El partido de Alberto Núñez Feijóo cree que la investigación judicial golpea de lleno al entorno más cercano de Sánchez y exige explicaciones inmediatas al presidente. Fuentes populares admiten que "no tenemos los números, nos faltan cuatro votos", pero no renuncian a la posibilidad de presentar una moción de censura. Perciben fragilidad en el bloque de investidura y la pregunta que sobrevuela los pasillos del Congreso es si Feijóo se atreverá a dar el paso antes de que acabe el año.
En las filas socialistas, la sensación es de "película repetida". La cautela y el miedo se apoderan de los dirigentes ante un escenario que recuerda etapas pasadas. A pesar de que Zapatero no ocupa cargo orgánico en el PSOE desde 2012, su figura tiene un peso simbólico considerable. El propio Pedro Sánchez ha optado por un discurso medido, llamando a la prudencia. La imputación de Zapatero se suma a otras turbulencias, como la entrada en prisión de José Luis Ábalos, generando una tormenta perfecta en Moncloa.
La aritmética parlamentaria, el gran obstáculo
La viabilidad de una moción de censura se antoja complicada. El Gobierno, consciente de que el bloque de investidura no quiere tumbar a Sánchez pero sin tener los votos asegurados para resistir, mantiene conversaciones informales con sus socios. Estos, en general, han trasladado que la imputación de Zapatero no es motivo suficiente para apoyar una maniobra del PP y Vox. Sin embargo, la imprevisibilidad de algunos actores, como los independentistas de Junts, mantiene la tensión.
Para que una moción de censura prospere en España, se necesita mayoría absoluta y proponer un candidato alternativo a la Presidencia. Esta regla, vista por los socialistas como una tabla de salvación, no frena el temor a que Feijóo mueva ficha y active las alarmas en Moncloa. La política española, con sus constantes montañas rusas, mantiene la expectación ante los próximos movimientos.
Las montañas rusas de la política española no descansan. Ahora es José Luis Rodríguez Zapatero quien desciende vertiginosamente.
El auto del juez, dado a conocer esta semana, sostiene que el expresidente del Gobierno (2004-2011) debe ser sometido a una exhaustiva investigación por un presunto delito de tráfico de influencias y blanqueo de dinero en la gestión del rescate de la compañía aérea Plus Ultra en plena pandemia.
Es una exposición razonada de los elementos que conducen a la apertura de una instrucción judicial, con el preceptivo aviso a las personas que pasan a ser investigadas. Hasta 2015, el calificativo era "imputado", pero se modificó la ley de Enjuiciamiento Criminal en beneficio de un lenguaje más suave. Imputado o investigado, Zapatero se halla en estos momentos en la cinta transportadora del escándalo público.
Felipe González, su gran adversario en el PSOE desde que Zapatero impulsó la reforma del Estatut de Catalunya, calificó ayer el auto de "impresionante" y dijo sentir una "gran tristeza" por lo que está ocurriendo.






