Economía

El déficit español se enquistará por encima del 2% hasta 2031 si no se frena el gasto público

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha lanzado una seria advertencia sobre la salud económica de España. El organismo internacional señala que el gasto público español sigue creciendo a un ritmo superior al previsto y, de no frenarse esta tendencia, el fmi déficit español superará el 2% hasta 2031. Esta previsión, recogida en su último informe, pone el foco en la necesidad urgente de una consolidación fiscal más ambiciosa por parte del Gobierno.

España, en el punto de mira del FMI: la advertencia sobre el gasto público

A pesar de que el FMI reconoce el sólido desempeño de la economía española, incluso tras el impacto de la guerra en Oriente Próximo, insiste en que el Gobierno debe aprovechar la situación actual para acometer reformas estructurales. La principal preocupación radica en el gasto público, que, según el organismo, está creciendo “más de lo previsto”. Si este ritmo se mantiene, el déficit público español se enquistaría por encima del 2% hasta 2031, un escenario que compromete la estabilidad financiera a largo plazo.

La felicitación del FMI a España por haber logrado reducir el déficit del 3,1% en 2024 al 2,5% previsto para 2025 contrasta con la alerta sobre la sostenibilidad futura. El organismo pide la retirada de las medidas de apoyo a la energía y el estudio de una reforma de las pensiones para reconstruir los colchones fiscales ante las presiones de gasto asociadas al envejecimiento de la población y al mayor coste sanitario.

El problema de la vivienda: un lastre para el crecimiento

Otro de los puntos críticos señalados por el FMI es el elevado coste de la vivienda en España. El informe alerta de que este factor, junto con la escalada de precios energéticos, lastrará el crecimiento económico. El organismo internacional presiona al Banco de España para que intervenga en el mercado hipotecario y frene el rally de precios, señalando que las casas en España están sobrevaloradas un 20%, un nivel similar al de la crisis de 2008.

El FMI considera que el supervisor bancario debería tomar cartas en el asunto con “medidas de control” que sean “vinculantes” si el aumento del coste de la vivienda y el debilitamiento de los estándares de crédito persisten. La implementación temprana de estas medidas sería más eficaz para minimizar el impacto en el crecimiento del crédito.

Previsiones económicas: crecimiento a la baja y déficit persistente

En cuanto a las previsiones de crecimiento, el FMI ha rebajado sus estimaciones para España. El organismo recorta la previsión de crecimiento para 2026 hasta el 2,1%, y la sitúa en el 1,7% para 2027. Estas cifras reflejan la incertidumbre derivada del conflicto en Oriente Medio y el impacto en los mercados energéticos y financieros globales.

La subida del coste de la energía, con el barril de Brent en torno a los 110 dólares y el precio del gas natural disparado tras el ataque al campo iraní de South Pars, es un factor clave en esta ralentización. Aunque la mayor proporción de energías renovables en España amortiguará parcialmente el impacto, el FMI prevé que la inflación se mantenga por encima del 3% a finales de 2026.

La guerra en Oriente Próximo: un factor de incertidumbre añadido

La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán añade una capa de complejidad a la economía española. El FMI reconoce que España se verá menos afectada que otros países de la zona euro gracias a su mix energético, pero la persistencia del conflicto podría endurecer las condiciones financieras y generar una mayor incertidumbre, afectando directamente al crecimiento.

El encarecimiento de los precios del petróleo, con un incremento superior al 50% desde el inicio de las hostilidades, y el aumento del precio del gas natural son las principales consecuencias directas. Estas tensiones energéticas, combinadas con la crisis de la vivienda, configuran un panorama desafiante para la economía española en los próximos años.

La llamada a la consolidación fiscal y la retirada de subsidios energéticos

El FMI insta a España a acelerar la consolidación fiscal. Entre las medidas concretas, destaca la eliminación de las recientes medidas de apoyo a la energía, como las rebajas tributarias a los carburantes. El organismo considera que estas ayudas, en su formato actual, distorsionan los precios de la energía y drenan recursos públicos en un contexto de deuda elevada.

Solo respalda que se prolonguen si la situación se agrava y se orientan a sectores específicos, no de forma universal. La armonización de los tipos del IVA y una reforma de las pensiones son otras de las recomendaciones clave para sanear las cuentas públicas y preparar al país para futuros shocks económicos.

El FMI y el Banco de España: la presión por la vivienda

La preocupación por el mercado inmobiliario es tal que el FMI ha puesto el foco en el Banco de España. El organismo presiona al supervisor para que intervenga y frene el aumento descontrolado de los precios de la vivienda. A pesar de que el Banco de España considera que cualquier medida arriesgaría el acceso a las hipotecas para los más jóvenes, el FMI insiste en la necesidad de “medidas de control vinculantes” para evitar una nueva crisis similar a la de 2008.

La institución con sede en Washington advierte de que los riesgos para el crecimiento se sitúan a la baja, y la persistencia de estos desequilibrios económicos podría tener consecuencias negativas significativas si no se abordan de manera contundente.

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