Economía

Cierran sidrerías en Gijón: Canteli baja la persiana y denuncia el ‘decorado’ del centro

Gijón dice adiós a uno de sus templos de la hostelería tradicional. La sidrería Canteli, un referente en la calle Almacenes durante 17 años, bajará la persiana de forma definitiva. El motivo, según su propietario, David Tejerina, no es el cansancio sino la venta del local, pero la decisión abre una herida profunda en el corazón de la ciudad: la desaparición de los 'chigres' de toda la vida.

"Estamos en tiempo de descuento", anunciaba Tejerina a través de las redes sociales, un mensaje que ha resonado con fuerza entre sus clientes habituales. "La propiedad del local quiere vender", explica el hostelero, quien a sus 52 años no se considera agotado pero sí testigo de un cambio imparable. La calle Almacenes, que antes bullía con la esencia de los bares de siempre, se está convirtiendo, según su visión, en "un decorado".

El centro de Gijón pierde su alma hostelera

La reflexión de Tejerina no es un lamento aislado. "Cada vez quedan menos chigres tradicionales en Xixón y el centro se está convirtiendo en un decorado", sentencia el hostelero, quien también regentó otros negocios hosteleros como El Rincón del Bierzo y El Barucu. Su despedida, que se acerca tras 17 años sirviendo pote asturiano y pescados de calidad, es un síntoma de la batalla que libra la hostelería más auténtica contra la gentrificación y la especulación inmobiliaria.

La sidrería Canteli no es un caso único. A principios de febrero, la histórica sidrería El Candasu también anunció su cierre para dar paso a un nuevo proyecto, La Tonada de Nuevo Gijón. Aunque el nuevo establecimiento pretende mantener la "esencia de sidrería", incorporará novedades como una parrilla, marcando una evolución que, para muchos, significa la pérdida de la tradición pura.

Nostalgia y futuro incierto para la hostelería asturiana

La noticia del cierre de Canteli se suma a la preocupación generalizada por la supervivencia de los establecimientos que definen la identidad gastronómica de Asturias. La venta de locales, el aumento de los alquileres y la dificultad para encontrar relevo generacional son factores que amenazan con vaciar de contenido el centro de Gijón, transformándolo en un espacio más homogéneo y menos auténtico.

Mientras tanto, la sidrería Canteli se despide con la satisfacción de haber ofrecido 17 años de buen hacer hostelero, pero con la amargura de ver cómo el paisaje urbano de Gijón pierde parte de su alma. La pregunta que queda en el aire es si se podrá frenar esta tendencia antes de que los últimos 'chigres' tradicionales desaparezcan para siempre, dejando paso a un futuro más descafeinado.

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