Economía

Lideramos la caída de consumo de frutas y verduras en Europa

España se ha convertido en el faro de la desidia consumista en Europa, pero no de la forma que nos gustaría. Mientras el resto del continente intenta levantar cabeza, los españoles hemos decidido que las frutas y hortalizas ya no son para nosotros. Un demoledor estudio de Freshfel nos coloca a la cabeza de la caída en el consumo de estos productos esenciales, con un desplome de más de un 13% en los últimos años. ¡Una cifra que duplica la media europea del 5% y que debería encender todas las alarmas!

Este frenazo en seco de nuestro apetito por lo saludable contrasta brutalmente con la leve recuperación que vive el sector del Gran Consumo en España. Según el informe anual de Circana, el mercado cerró 2025 con un crecimiento sólido del 5% en valor, impulsado por una demanda que empieza a despertar. Pero, ¿a costa de qué? ¿Estamos sustituyendo las vitaminas por productos de conveniencia o, peor aún, por el alcohol?

El batacazo español: Más del 13% menos de frutas y hortalizas

La noticia es tan contundente como preocupante. España, país de referencia en producción de frutas y hortalizas, se ha convertido en el campeón europeo de su abandono en la cesta de la compra. El estudio de Freshfel, presentado en Valencia, no deja lugar a dudas: el consumo ha caído más de un 13%. Este dato es un auténtico puñetazo sobre la mesa, especialmente cuando la media de la Unión Europea apenas supera el 5% de descenso.

Freshfel ya advierte que la tendencia para 2024 seguirá siendo a la baja en volumen. Se espera que un aumento del valor compense parcialmente esta caída. Lo que está claro es que el bolsillo manda: los consumidores buscarán ofertas, dejarán de lado lo bio si el precio no acompaña y reducirán el tamaño de las compras por visita, aunque acudan más a menudo al punto de venta. La guerra de precios está servida, y las frutas y hortalizas parecen ser las primeras víctimas de la caída del consumo de frutas y verduras.

El alcohol: Menos habitual, pero más peligroso

Mientras abandonamos las ensaladas, los patrones de consumo de alcohol también mutan, y no para bien. Aunque la población española consume menos alcohol de forma habitual que hace dos décadas, especialmente los jóvenes, la preocupación persiste. La Encuesta de Salud de España (ESdE 2023) revela que el porcentaje de quienes beben semanalmente ha caído del 48,4% en 2006 al 31,1% actual. Entre los jóvenes de 15 a 24 años, la reducción es aún más drástica: del 43,8% al 17,9%.

Sin embargo, esta aparente mejora esconde una realidad más sombría. Quienes beben, lo hacen de forma más intensa y concentrada, sobre todo los fines de semana. Los episodios de consumo intensivo y las transformaciones en los patrones de ingesta mantienen en vilo a los expertos en salud pública. Menos habitualidad no significa menor riesgo, y la preocupación por las consecuencias a largo plazo sigue latente.

El Gran Consumo se recupera, ¿a costa de qué?

En medio de este panorama desolador en frutas y hortalizas y la ambigüedad en el consumo de alcohol, el sector del Gran Consumo en España muestra signos de vitalidad. El informe de Circana confirma un crecimiento en valor del 5% en 2025, con una demanda que se recupera gracias a la mejora macroeconómica y al impulso del turismo. Tanto comestibles como no comestibles han contribuido a este avance.

Los precios, aunque elevados, han mostrado cierta contención en diversas categorías, y la caída del aceite de oliva ha ayudado a paliar subidas en productos como el huevo, el chocolate o el café. Las marcas de distribuidor (MDD) siguen ganando terreno a las de fabricante, evidenciando la orientación del consumidor hacia el valor. Sin embargo, queda la gran pregunta: ¿esta recuperación del Gran Consumo se está produciendo a expensas de la salud y la nutrición de los españoles, como sugieren los datos sobre la caída del consumo de frutas y verduras?

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