Política

La elección que desata la guerra civil laborista contra Starmer

Londres, 18 de junio de 2026. La circunscripción inglesa de Makerfield no es hoy un simple campo de batalla electoral. Es el epicentro de un terremoto político que amenaza con devorar a Keir Starmer y cambiar el rumbo del Partido Laborista. Lo que se vota este jueves en esta región del Gran Mánchester es, en realidad, un pulso interno con nombre propio: Andy Burnham, el alcalde de Mánchester, busca su asiento en Westminster para derrocar a su propio líder.

El plan secreto para derrocar a Starmer

Este jueves, los colegios electorales de Makerfield abrieron sus puertas a las 07:00 hora local para una elección parcial que ha adquirido una dimensión nacional. El candidato laborista, Andy Burnham, no es un recién llegado. Fue parlamentario entre 2001 y 2017 y, desde 2017, alcalde de Mánchester. Su candidatura no es casualidad, sino el resultado de una maniobra orquestada para forzar un cambio en el liderazgo laborista. Josh Simons, el anterior diputado por Makerfield, dimitió en mayo con un único propósito: despejar el camino a Burnham y permitirle acceder al Parlamento.

La decisión de Simons no fue un acto aislado. Se produjo tras el varapalo electoral sufrido por el laborismo en los comicios locales ingleses y regionales de mayo, un desastre que ha dejado a Keir Starmer en una posición insostenible. Muchos diputados laboristas, descontentos con la dirección del partido y la pérdida de apoyo popular, ven en Burnham la única figura capaz de reconstruir la coalición que el laborismo necesita para volver a ser competitivo. Cerca de un centenar de parlamentarios ya habían solicitado públicamente la dimisión de Starmer antes del anuncio de Simons, evidenciando la fractura interna.

Andy Burnham: el 'Rey del Norte' que desafía al líder

Andy Burnham se ha convertido en una verdadera anomalía política en el marco del declive generalizado del laborismo británico. Mientras el partido ha sufrido reveses, Burnham ha logrado mantener una notable popularidad en Mánchester, rozando el 50% de los votos en numerosas encuestas locales. Su éxito se basa en una política de “Manchesterismo” que prioriza el control público de los servicios y una crítica al neoliberalismo. Este modelo es visto por muchos dentro del partido como la vía para competir con el auge de formaciones como Reform UK.

Los sondeos previos a la elección en Makerfield lo sitúan como favorito. Una encuesta de Opinium le otorga el 46% de los votos, frente al 41% de su principal rival, Robert Kenyon, del populista de derechas Reform UK. Kenyon, un fontanero, ya quedó segundo en este distrito en las elecciones generales de 2024, lo que subraya la amenaza que representa la extrema derecha en estas zonas tradicionalmente laboristas. También concurren el conservador Michael Winstanley y la aspirante de los Verdes, Sarah Wakefield.

Un pulso de alto riesgo para el futuro del laborismo

La elección en Makerfield se ha transformado así en algo más que una simple votación para un escaño. Es un referéndum sobre el liderazgo de Keir Starmer y un termómetro del futuro del Partido Laborista. Si Burnham logra una victoria contundente, algo que las encuestas anticipan, su entrada en Westminster le daría la plataforma necesaria para desafiar abiertamente a Starmer en unas primarias. Su figura, con un amplio atractivo transpartidista, es vista por muchos como la única capaz de evitar la desintegración del laborismo y frenar el avance de la derecha radical.

Los resultados de esta crucial elección en Makerfield no se conocerán hasta las primeras horas del viernes. Pero una cosa es segura: independientemente de quién gane el escaño, la onda expansiva de esta votación se sentirá en todo el Reino Unido, y muy especialmente, en la cúpula de un Partido Laborista al borde de la implosión.

Las elecciones parciales en Inglaterra viven una jornada decisiva que podría marcar el fin de Keir Starmer como líder laborista. Andy Burnham, el alcalde de Gran Mánchester, busca un escaño en Westminster con la ambición de reemplazar a Starmer. El líder laborista, presionado por su propio partido, se niega a renunciar.

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