El Congreso exige a Sánchez moción de confianza o dimisión por la corrupción
Un terremoto político ha sacudido el hemiciclo. El Grupo Popular ha logrado aprobar por mayoría absoluta todos los puntos de su moción, consecuencia de una interpelación urgente sobre la “insostenible situación del Gobierno de España”. Un movimiento que insta directamente al presidente Pedro Sánchez a someterse a una moción de confianza o, en su defecto, a presentar su dimisión. La Cámara Baja ha hablado alto y claro, dejando al Ejecutivo contra las cuerdas.
El golpe de efecto se produjo este jueves al término de las votaciones. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y su número dos, Carlos Cuerpo, abandonaron el hemiciclo a la carrera, en una huida que no pasó desapercibida. Mientras la bancada socialista se ponía en pie intentando tapar con aplausos los gritos de «¡dimisión!» y las palmas de protesta que estallaban desde los escaños de la derecha, la imagen de un Gobierno acorralado se hacía patente. El Pleno ha exigido formalmente al jefe del Ejecutivo que asuma responsabilidades políticas por los presuntos casos de corrupción que salpican a su círculo.
El PP acorrala al Gobierno en el Congreso
La moción impulsada por el Partido Popular no ha dejado lugar a dudas. Entre sus puntos aprobados, uno de los más contundentes, respaldado por 178 votos, señala que “en el caso de que decida no convocar elecciones, insta al presidente del Gobierno a considerar la oportunidad de plantear una cuestión de confianza, de conformidad con la prerrogativa que le confiere la Constitución, atendiendo al carácter político, sin vinculación jurídica, de la presente iniciativa”. Una invitación que, aunque no obliga legalmente, ejerce una presión política inmensa.
Pero el PP fue más allá. En su cuarto punto, aprobado con 177 votos a favor, la moción considera que “la acumulación de investigaciones sobre casos de corrupción, que tienen como protagonistas a responsables políticos nombrados y sostenidos de forma directa por el presidente Pedro Sánchez, exige que su asunción de responsabilidades se produzca en forma de dimisión”. Un llamamiento directo a la renuncia del líder del Ejecutivo que pone de manifiesto la grave crisis de credibilidad que atraviesa su Gabinete.
La iniciativa popular también defendió, con el apoyo de 171 diputados, “su libertad para ejercer sus funciones constitucionales legislativas de control al Gobierno y de orientación política sin más censuras que la aplicación rigurosa y no arbitraria del ordenamiento constitucional”. Con ello, el PP reprueba cualquier intento de coartar su labor de fiscalización, en un claro mensaje a los intentos de limitar el debate parlamentario.
Sánchez huye del Congreso tras la votación
El debate de esta moción se produce apenas un día después de la comparecencia de Sánchez en el Congreso, donde no asumió ninguna responsabilidad tras la sentencia de veinticuatro años de prisión al exministro José Luis Ábalos por el cobro de comisiones en la compra de mascarillas. La respuesta del Parlamento ha sido contundente: sus señorías han reclamado al presidente que renuncie a su puesto y se someta a la moción de confianza en la Cámara Baja.
Aunque la moción del PP no tiene efectos jurídicos directos, su aprobación evidencia de forma explícita la debilidad del Gobierno de coalición. El respaldo a los puntos clave de la iniciativa popular, que instan a Sánchez a asumir responsabilidades y a plantearse su continuidad, subraya el creciente aislamiento político del Ejecutivo y la presión implacable de la oposición. La situación en el Congreso refleja un clima de alta tensión, donde la corrupción se erige como el principal ariete contra la estabilidad del Gobierno.
El PSOE contraataca en Toledo
PP y PSOE se enzarzan en el pleno: de la corrupción del PSOE a la cuestión de confianza de Velázquez. Aprovechando el debate de la moción impulsada por el PP, en la que se instaba al Gobierno de España y a su presidente, Pedro Sánchez, a asumir las responsabilidades políticas derivadas de los presuntos casos de corrupción que afectan al Ejecutivo y al PSOE, el Grupo Municipal Socialista presentó este viernes una enmienda transaccional para reclamar que el alcalde de Toledo, Carlos Velázquez, se someta a una cuestión de confianza. Los socialistas justificaron su decisión a raíz de las discrepancias públicas surgidas entre PP y Vox durante las últimas semanas. Unas desavenencias reflejadas en el rechazo a la Ordenanza de la Zona de Bajas Emisiones, la controversia por la colocación de la bandera LGTBI en el balcón del Ayuntamiento, los enfrentamientos en redes sociales entre miembros de ambos grupos y los desencuentros que han llevado incluso a que Vox haya «dado plantón» al equipo de Gobierno en varias ocasiones.





