Economía

«Los tratamientos me dejan aturdida» y cancela sus conciertos en Las Vegas

Dolly Parton ha dado un jarro de agua fría a sus seguidores al anunciar la cancelación de su esperada residencia de conciertos en Las Vegas. La icónica cantante estadounidense, que hace meses intentaba zanjar los rumores sobre su delicado estado de salud, ha confesado en un vídeo directo a sus fans que, si bien está mejorando, todavía no se encuentra en condiciones de subir a un escenario. El motivo principal: los tratamientos médicos le provocan mareos constantes, un efecto secundario incompatible con la exigencia de sus espectaculares actuaciones.

“Muy buenas, soy Dolly, y estoy aquí para daros una actualización sobre las cosas que están pasando en mi vida”, comenzó diciendo la artista de 80 años en un vídeo publicado en sus redes sociales. Con su habitual sonrisa, aunque con un tono de sincera preocupación, Parton compartió lo que ella misma ha denominado “buenas y malas noticias”. Las buenas, según explicó, son que su cuerpo está respondiendo positivamente a la medicación y a los tratamientos que los médicos le prescribieron para sus dolencias, especialmente relacionadas con los cálculos renales que la han afectado recurrentemente.

La fragilidad física, un obstáculo insalvable

Sin embargo, las malas noticias eclipsan la mejoría parcial. “Las malas noticias son que todavía me va a llevar un tiempo estar lo suficientemente bien para subir a un escenario”, confesó. La reina del country detalló que algunos de los medicamentos que está tomando le provocan un estado de “mareo constante”, utilizando la expresión coloquial “swimmy headed” que heredó de su abuela. Una condición que, tal y como ella misma bromeó con su habitual desparpajo, “marearía a cualquiera” si se le suma el peso de sus legendarios trajes de lentejuelas, el voluminoso pelo y, por supuesto, “mi gran personalidad”.

La realidad es que la fragilidad física actual de Dolly Parton le impide afrontar el ritmo frenético que exigen sus shows. La posibilidad de sentirse mareada mientras carga con guitarras, banjos y tacones altos, elementos inseparables de su puesta en escena, se ha convertido en un riesgo inasumible. Por ello, la cancelación de los conciertos en Las Vegas, que debían marcar su regreso triunfal a los escenarios, se ha hecho inevitable.

Meses de rumores y un mensaje de tranquilidad

Esta reaparición pública llega después de meses en los que la preocupación por la salud de Dolly Parton ha sido una constante entre sus seguidores. El pasado mes de octubre, la artista ya intentó calmar las aguas asegurando que, pese a estar atravesando un bache, no estaba “lista para morir” y que aún le quedaba mucho camino por recorrer. Incluso, su propia hermana había pedido públicamente a los fans que rezaran por ella, añadiendo más leña al fuego de las especulaciones.

La artista, que este año cumple 80 años, ha sabido gestionar la situación con una mezcla de humor y honestidad. Aunque el revés en sus planes de Las Vegas es significativo, el mensaje general es de esperanza. Dolly Parton se centra ahora en su recuperación, arropada por el cariño de sus fans y su círculo más cercano, con la firme intención de volver a subirse a los escenarios tan pronto como su cuerpo se lo permita. La industria musical y sus admiradores esperan con ansias el regreso de este icono inmortal de América, cuya vida es, como ha señalado la crítica Beatriz Navarro, “su mejor canción”.

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