El Supremo aplica la amnistía a Roger Torrent y otros siete condenados del ‘procés’
La justicia española ha dado un paso decisivo que sacude los cimientos del 'procés'. El Tribunal Supremo ha aplicado por primera vez la ley de amnistía, declarando extinta la responsabilidad penal de ocho condenados por delitos de desobediencia y desórdenes públicos. Entre los beneficiados se encuentra Roger Torrent, expresidente del Parlament de Cataluña, y otros tres exdirigentes de la cámara autonómica, cuyas causas por desobediencia ligadas a la consulta independentista quedan ahora borradas.
Esta decisión, largamente esperada tras la aprobación de la polémica ley, marca un antes y un después en la resolución de las causas judiciales derivadas del desafío independentista. La Sala de lo Penal del Alto Tribunal ha emitido varios autos confirmando la aplicación de la amnistía. Este movimiento sigue al reciente aval del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) sobre la constitucionalidad de la norma. El TJUE consideró que la ley no colisiona con la legislación comunitaria ni con los intereses financieros de la Unión, allanando el camino para su aplicación efectiva en España.
Roger Torrent, entre los amnistiados por desobediencia
En uno de los autos clave, el Supremo amnistía a cuatro exdirigentes del Parlament de Cataluña, entre los que se encuentra Roger Torrent, Josep Costa, Eusebi Campdepadrós y Adriana Delgado. Estos cargos, absueltos previamente por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) por delitos de desobediencia, ven ahora su situación penal completamente regularizada gracias a la amnistía. La decisión del Supremo extingue cualquier posible responsabilidad penal pendiente, cerrando un capítulo judicial significativo.
La aplicación de la amnistía no se detiene ahí. El Tribunal Supremo también ha declarado extinta la responsabilidad penal del exalcalde de Sabadell, Maties Serracant, y de otros tres ciudadanos. Estas personas estaban condenadas por delitos de desórdenes públicos, en su mayoría relacionados con las protestas que sacudieron Cataluña en octubre de 2019. La decisión del Supremo unifica así la aplicación de la ley, abarcando diferentes tipos de delitos y a un número considerable de afectados.
El TJUE da luz verde a la ley de amnistía
La reciente sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ha sido un catalizador fundamental para esta aplicación concreta de la ley de amnistía. El fallo europeo validó la norma española, desestimando preocupaciones sobre posibles discriminaciones o vulneraciones de la ley comunitaria. Al considerar que la ley de amnistía no choca con los intereses de la UE, el TJUE ha proporcionado el respaldo necesario para que tribunales como el Supremo procedan a su aplicación sin mayores obstáculos legales.
Este respaldo europeo era crucial para la efectividad de la ley, especialmente ante las impugnaciones y debates generados en torno a su constitucionalidad. La decisión del Supremo, por tanto, no solo aplica la ley a casos concretos, sino que también consolida la vía legal para futuras resoluciones judiciales relacionadas con el 'procés'.
Siguientes pasos y alcance de la decisión
La decisión del Tribunal Supremo abre la puerta a que otras causas judiciales afectadas por la ley de amnistía sean resueltas de manera similar. Se espera que en las próximas semanas y meses, otros tribunales españoles continúen aplicando la norma a los casos que cumplan los requisitos. El alcance final de la amnistía dependerá de la interpretación judicial, pero la tendencia marcada por el Supremo es clara: la ley se aplicará.
Este movimiento judicial tiene profundas implicaciones políticas y sociales en España. La amnistía busca, según sus defensores, la reconciliación y la normalización en Cataluña. Sus detractores, sin embargo, la consideran una cesión inaceptable al independentismo. La aplicación concreta por parte del Tribunal Supremo pone de manifiesto la complejidad de un proceso que sigue generando debate y que marcará la agenda política del país.
El Supremo aplica la amnistía por primera vez a ocho condenados por desobediencia o desórdenes públicos, entre ellos Roger Torrent.






