Política

Un 3,6% frente al 12,9% de España

Euskadi ha dado un golpe sobre la mesa en materia educativa, pulverizando las estadísticas nacionales y cambiando radicalmente el relato dominante sobre el fracaso escolar. Mientras el conjunto de España se hunde en un preocupante 12,9% de abandono escolar en 2025, la comunidad autónoma vasca ha logrado situar esta cifra en un asombroso 3,6%. Un dato que no solo es envidiable, sino que marca una tendencia clara y un modelo a seguir para el resto del país.

La clave de este éxito radica en una política decidida y una inversión contundente. En 2022, Euskadi destinó el 5,4% de su Producto Interior Bruto a la educación, una cifra que sitúa a la comunidad a la vanguardia del gasto público en este sector. Pero no se trata solo de cifras macroeconómicas; la apuesta vasca se traduce en herramientas concretas para garantizar la equidad y la cohesión social: refuerzo de becas, mejora de los comedores escolares y optimización del transporte. Medidas que buscan asegurar que ningún estudiante se quede atrás por motivos económicos o logísticos.

Este enfoque integral se complementa con una visión de futuro que ya está transformando las aulas. La inteligencia artificial (IA) generativa, que el año pasado irrumpió con fuerza en el sector educativo, se consolida en 2024 como una de las grandes tendencias. Su potencial para personalizar el aprendizaje, automatizar tareas y apoyar la labor docente es innegable. La Universidad del País Vasco, al igual que otras instituciones pioneras, se encuentra inmersa en un proceso de transformación sin precedentes, impulsado por la digitalización, la IA y la hibridación de las modalidades de formación, preparándose para un mercado laboral global y en constante cambio.

La 'innovación' educativa: ¿progreso o negocio?

Sin embargo, no todo es un camino de rosas. La propia 'innovación educativa' ha sido objeto de debate y crítica. Teresa Maldonado Barahona, autora del ensayo 'Pedagogismoaren gezurtapen bat', lanza una advertencia: la innovación educativa puede ser una invención al servicio de las necesidades del capital. Según Maldonado, lo que antes se entendía por renovación pedagógica, con bases participativas y experimentales, ha derivado en un concepto que, bajo la apariencia de progreso, responde a intereses económicos, alejándose de la verdadera mejora educativa y perpetuando desigualdades.

Esta visión crítica cuestiona la idea de que lo 'nuevo' es intrínsecamente mejor. Frente a la constante llamada a la innovación, se defiende la necesidad de conservar aquello que funciona, de no desechar la memoria como capacidad cognitiva fundamental, y de analizar si los supuestos avances responden realmente a las necesidades del alumnado o a las demandas de un mercado en constante evolución. La LOGSE de los años noventa es señalada como un punto de inflexión donde las exigencias de organismos internacionales como la OCDE o el Banco Mundial comenzaron a marcar la agenda educativa.

El reto de la universidad: Adaptarse o morir

En este contexto de transformación y debate, las universidades españolas se enfrentan a uno de los mayores desafíos de su historia reciente. La digitalización, la IA y la formación híbrida están revolucionando el concepto de aula y exigiendo una personalización del aprendizaje sin precedentes. Los estudiantes deben prepararse para un mercado laboral global, desarrollando competencias técnicas avanzadas y habilidades transversales como el pensamiento crítico y el trabajo en equipo. Las instituciones que no se adapten a esta nueva realidad, que no rediseñen sus metodologías y fomenten ecosistemas formativos dinámicos, corren el riesgo de quedarse obsoletas.

Euskadi, con su firme apuesta por la educación, sus bajas cifras de abandono escolar y su inversión en equidad, parece haber encontrado un camino. Un camino que, sin obviar los debates sobre la verdadera naturaleza de la innovación, demuestra que es posible construir un sistema educativo que funcione y que prepare a sus jóvenes para el futuro. La pregunta ahora es si el resto de España será capaz de tomar nota y replicar este modelo de éxito en la lucha contra el abandono escolar.

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