España triplica el GNL de EEUU y relega a Rusia a un papel secundario en 2025
El panorama energético español ha dado un vuelco de 180 grados. El gas natural licuado (GNL) procedente de Estados Unidos se ha disparado hasta representar un espectacular 30% de las importaciones totales de gas de España en 2025. Este dato, que contrasta drásticamente con el 16,6% registrado en 2024, marca un antes y un después en la estrategia de suministro del país. El GNL estadounidense triplica su peso, relegando a Rusia a un papel secundario y consolidando a Argelia como el principal proveedor, aunque con el GNL de EEUU ganando terreno a pasos agigantados.
Este cambio de tendencia se produce en un contexto global de alta volatilidad. Europa busca desesperadamente diversificar sus fuentes de energía tras la invasión rusa de Ucrania. A pesar de los discursos oficiales sobre soberanía energética, la realidad ha demostrado ser mucho más compleja. Europa, y España en particular, se ha lanzado de lleno a la compra de GNL, combustible que llega por mar en gigantescos buques metaneros. Sin embargo, este giro estratégico ha derivado en una nueva dependencia, esta vez de Estados Unidos, un proveedor que ha visto triplicar sus exportaciones al continente.
La dependencia rusa se desmorona
Los datos son contundentes: las importaciones de gas ruso en España han caído significativamente. Si en 2024 suponían un 21,3% del total, en 2025 esta cifra se ha desplomado hasta el 11,4%. Este descenso se alinea con el objetivo europeo de eliminar progresivamente las importaciones de gas ruso para finales de 2027. Estados Unidos se sitúa así como el segundo mayor proveedor de España, solo por detrás de Argelia. El volumen de gas licuado importado desde EEUU el año pasado alcanzó los 111.660 gigavatios hora (GWh), casi el doble que los 56.435 GWh del ejercicio anterior. Un ascenso meteórico que redefine el mapa energético.
El tablero energético europeo en jaque
España no es una isla en este escenario. El conjunto de la Unión Europea ha incrementado sus importaciones de GNL de Estados Unidos de forma masiva. Este cambio, impulsado por la necesidad de garantizar el suministro energético, ha llevado a la UE a consolidar una nueva dependencia estructural. Lo que comenzó como una respuesta de emergencia a un choque geopolítico se está convirtiendo en un eje fundamental del nuevo orden energético europeo. Si bien Argelia se mantiene como el principal suministrador de España, aportando el 38,5% del total en 2025, la fuerza del GNL estadounidense es innegable, con un volumen que casi se duplicó en el mismo periodo.
Acuerdos clave y futuro energético
Este reequilibrio en las importaciones de gas coincide con movimientos geopolíticos de gran calado. La Unión Europea, en un giro inesperado, cerró uno de los mayores acuerdos comerciales de la historia con Estados Unidos, poniendo fin, al menos temporalmente, a la guerra arancelaria. Este pacto incluye el compromiso de triplicar las importaciones de energía norteamericana. El objetivo es aumentar en 750.000 millones de dólares en tres años las compras de petróleo, gas natural licuado y combustibles nucleares estadounidenses. Mientras la Comisión Europea baraja adelantar a 2027 la prohibición total de las importaciones de gas ruso, España se posiciona como un actor clave en esta nueva era del gas natural licuado. Demuestra una agilidad y capacidad de adaptación que redefine su futuro energético.
La UE alerta ahora de la intensa dependencia del gas de EEUU y las posibles "interrupciones". La Agencia de la UE para la Cooperación de los Reguladores de Energía ha publicado su informe sobre el mercado del gas natural licuado en la UE, certificando el peso que están tomando las importaciones de GNL en Europa años después del terremoto energético que supuso la invasión rusa de Ucrania.
La UE es el mayor importador de GNL del mundo y sigue batiendo récords de importaciones. En 2025 importó 146 BCM (mil millones de metros cúbicos de gas) que llegaron a través de 1.850 cargamentos, frente a los 112 de 2024.
El documento recoge también cómo la oferta mundial de gas natural licuado está aumentando. Creció en 2025 en 36 BCM, al tiempo que se han aprobado nuevos proyectos con un volumen de 90 BCM. Esto, a juicio del organismo, garantiza la disponibilidad de suministro futuro.






