Marvin Ducksch, delantero del Birmingham, declarado «afortunado de estar vivo» tras un choque ebrio
El delantero del Birmingham City, Marvin Ducksch, ha sido declarado por un juez como "afortunado de estar vivo" tras admitir su culpabilidad en un grave accidente provocado mientras conducía ebrio. El futbolista alemán, fichado el pasado verano, se enfrenta ahora a las consecuencias de una noche que pudo haber terminado en tragedia.
El incidente, ocurrido el Lunes de Pascua horas después de su participación en el partido contra el Ipswich Town, involucró un choque entre tres vehículos. Ducksch, de 32 años, compareció ante el Juzgado de Primera Instancia de Leamington Spa, donde admitió haber superado el límite legal de alcohol al volante de su Mercedes. Las pruebas revelaron 53 microgramos de alcohol por cada 100 mililitros de aire espirado, superando el límite permitido de 35.
Un susto mayúsculo con multa millonaria
El presidente del tribunal, John Kiely, fue contundente al dirigirse al jugador: "Primero, es un milagro que no haya muerto. Segundo, también lo es que los demás conductores estén vivos". La sentencia impuesta a Ducksch incluye la suspensión de su carné de conducir durante 14 meses y una multa considerable que asciende a 20.240 libras. Este importe se desglosa en concepto de daños y perjuicios, recargo, costas y compensaciones a las conductoras afectadas. El tribunal ha autorizado al futbolista a fraccionar el pago en cuotas mensuales.
Esta condena se suma a la suspensión de 14 meses que ya pesaba sobre el jugador. Marvin Ducksch, quien llegó al Birmingham City procedente del Werder Bremen el pasado agosto por una suma de 2 millones de euros, se encuentra ahora en una situación delicada tanto en lo personal como en lo deportivo. El club aún no ha emitido un comunicado oficial sobre la sanción impuesta a su delantero, pero se espera que haya repercusiones internas.
El fiasco del HS2, una sombra sobre Birmingham
Mientras la actualidad deportiva se ve sacudida por este incidente, Birmingham también se enfrenta a noticias desalentadoras en el ámbito de las infraestructuras. El ambicioso proyecto del tren de alta velocidad HS2, que prometía transformar la geografía económica del Reino Unido y conectar el norte con el próspero sur, sufre un nuevo revés. La línea que debía unir el centro de Londres con Birmingham no se espera que esté operativa hasta, al menos, 2040, acumulando un gasto que ya supera los 100.000 millones de euros en un proyecto que se alarga por más de tres décadas.
El objetivo inicial del HS2 era revitalizar las ciudades regionales, presentándolas como focos de atracción para la inversión global, bajo el lema "Vive en Birmingham, trabaja en Mánchester, disfruta en Londres". Sin embargo, el proyecto ha sufrido una larga agonía de retrasos y sobrecostes, disparándose su presupuesto inicial de 30.000 millones de libras a cifras que multiplican por ocho proyectos similares en Europa. Este fracaso no solo pone en entredicho la credibilidad del Ejecutivo conservador y su promesa de nivelar las desigualdades territoriales, sino que también genera dudas entre las empresas sobre la viabilidad de futuras inversiones en el país.
La situación del HS2 añade una capa de preocupación a la ciudad de Birmingham, que ve cómo uno de sus proyectos de futuro más ilusionantes se desmorona, mientras su equipo de fútbol lidia con las consecuencias de los actos de uno de sus jugadores. El delantero Marvin Ducksch deberá afrontar las consecuencias de una noche de excesos al volante.






