Política

Leguina estalla contra Más Madrid

El presidente de la Cámara de Cuentas de Madrid, Joaquín Leguina, ha remitido un escrito a la Asamblea de Madrid expresando su desbordamiento ante el elevado número de solicitudes de fiscalización por parte de la oposición, especialmente de Más Madrid. La formación liderada por Mónica García no ha tardado en responder, exigiendo su dimisión y tildando su labor de "incapaz".

Joaquín Leguina, expresidente de la Comunidad de Madrid y actual presidente de la Cámara de Cuentas, ha enviado un contundente mensaje a la Asamblea. En una misiva dirigida a la Mesa de la Cámara y a la Comisión de Hacienda, Leguina manifiesta su imposibilidad de atender la avalancha de requerimientos de fiscalización que llegan desde los grupos de la oposición. Según sus propias palabras, el volumen de trabajo es "simplemente imposible" de gestionar, especialmente cuando 26 de las 30 peticiones registradas proceden de una única diputada: Marta Lozano, portavoz de Más Madrid en dicha comisión.

La Cámara de Cuentas, ahogada por las peticiones

El expresidente socialista, con la mediación del presidente de la Asamblea, Enrique Ossorio (PP), busca poner freno a lo que considera una sobrecarga insostenible. La Cámara de Cuentas tiene la obligación legal de realizar fiscalizaciones anuales, a las que se suman las que realiza por iniciativa propia y las solicitadas por los diputados. Leguina argumenta en su escrito que el actual ritmo de peticiones excede las capacidades reales del organismo, instando a que se adecúen las solicitudes a las posibilidades de trabajo existentes.

Más Madrid contraataca: "Que dimita"

La reacción de Más Madrid no se ha hecho esperar. La formación liderada por Mónica García ha escalado su ofensiva contra Leguina, registrando una iniciativa parlamentaria que reclama su dimisión inmediata. Su argumento es claro: consideran que Leguina "no está haciendo su trabajo" a pesar de percibir un salario anual cercano a los 125.000 euros. Portavoces del partido han llegado a afirmar que "le pusieron un sillón para que Ayuso hiciera propaganda política con su figura", cuestionando la utilidad de su cargo.

El propósito inicial de Leguina

Cabe recordar que Joaquín Leguina asumió la presidencia de la Cámara de Cuentas con un objetivo claro desde el primer día: "Ayudar a que funcione la Comunidad y dar tranquilidad también a los miembros del Gobierno". Este propósito, expresado el 16 de abril, ya generó suspicacias al provenir de quien debía fiscalizar precisamente al Ejecutivo. Desde su toma de posesión, su antiguo partido, el PSOE-M, ha solicitado su comparecencia hasta en once ocasiones para aclarar sus prioridades y políticas de personal, como la polémica contratación de su esposa.

El contexto del nombramiento

El nombramiento de Leguina al frente de la Cámara de Cuentas, con el apoyo de la mayoría del Partido Popular, ha sido un punto clave en este enfrentamiento. Mientras algunos sectores críticos señalan esta circunstancia como un intento de instrumentalizar el organismo, otros defienden la necesidad de asegurar la eficiencia en la fiscalización. La tensión política en Madrid se reaviva con este cruce de acusaciones, poniendo el foco en la labor de control al Gobierno de Isabel Díaz Ayuso.

Joaquín Leguina reprocha a la oposición que cargue de trabajo al organismo que fiscaliza la gestión de Ayuso. La realización de tal número de fiscalizaciones es simplemente imposible. Se deberían adecuar las peticiones a las posibilidades reales de trabajo de la Cámara de Cuentas. Eso es lo que pedía ayer por escrito a los diputados de la Asamblea Joaquín Leguina, el presidente del organismo encargado de fiscalizar qué se hace con el dinero público en la Comunidad de Madrid. Leguina asegura que sería necesario incrementar el personal y los recursos para atender todas las peticiones. Desde Más Madrid denuncian que Leguina con estas declaraciones refleja que "desconoce cuáles son sus funciones". Manuela Bergerot, la portavoz de Más Madrid, declaró: "Preguntarse si sirve de algo mantener al señor Leguina con un sueldo público de 125.000 euros al año si cada vez que tiene que trabajar se va a quejar al presidente de la Asamblea y va a decir que no puede ejercer sus atribuciones. A Leguina le pusieron un sillón para que Ayuso hiciera propaganda política con su figura, que la Cámara de Cuentas tiene obligaciones que cumplir, que dimita y deje paso".

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