EEUU imputa a Raúl Castro por el derribo de avionetas de ‘Hermanos al Rescate’ en 1996
La tensión entre Estados Unidos y Cuba alcanza un nuevo punto crítico tras la imputación formal de Raúl Castro por el Departamento de Justicia estadounidense. Esta decisión judicial, que reactiva un suceso de hace casi tres décadas, coloca al ex presidente cubano y figura clave del régimen castrista en el centro de un huracán diplomático. El Departamento de Justicia estadounidense ha imputado al ex presidente cubano Raúl Castro por su presunta implicación directa en el asesinato de cuatro aviadores voluntarios cubano-estadounidenses. Estos aviadores, miembros de la organización Hermanos al Rescate, perdieron la vida en 1996 cuando sus dos avionetas fueron derribadas por cazas cubanos. Los cargos contra Castro, de 94 años, incluyen conspiración para matar a nacionales estadounidenses, cuatro cargos de asesinato y dos por destrucción de aeronaves, según ha detallado el fiscal general interino, Todd Blanche.
La imputación que sacude a Cuba y reabre la confrontación
La Administración del presidente Donald Trump ha escogido una fecha simbólica para este anuncio: el Día de la Independencia de Cuba. Esta elección subraya la intención de Washington de ejercer una presión máxima sobre el régimen cubano. El fiscal Blanche ha insistido en que las víctimas eran “civiles desarmados” que realizaban “misiones humanitarias de rescate y protección”, y que fueron abatidos en aguas internacionales, una versión que contradice la postura cubana.
Fuentes cercanas a la investigación revelan grabaciones donde se escucha a Raúl Castro presuntamente ordenar el derribo. “Claro, es un cohetazo eso, arriba avión, lo que viene para abajo es una bola de fuego […] Túmbenlo en el mar cuando se aparezcan, y no consulten”, se oye decir a Castro en un encuentro con periodistas grabado, una frase que ahora cobra una dimensión judicial devastadora. Este hecho, ocurrido el 24 de febrero de 1996, se convierte en la base de una acusación formal de gran calado contra el exmandatario.
Un incidente de hace tres décadas bajo escrutinio
El expresidente de Cuba, Fidel Castro, reconoció públicamente en su momento que él y su hermano Raúl, entonces ministro de Defensa, dieron “órdenes generales” para evitar que las avionetas lanzaran propaganda sobre la isla. Sin embargo, Fidel siempre negó haber ordenado explícitamente el derribo de las aeronaves, una afirmación que ahora se ve cuestionada por las nuevas imputaciones. La organización Hermanos al Rescate, fundada por exiliados cubanos en Miami, se dedicaba a localizar y auxiliar a balseros, aunque también realizaba incursiones en el espacio aéreo cubano para lanzar octavillas antigubernamentales, según La Habana.
Cuba siempre ha sostenido que las avionetas de Hermanos al Rescate habían violado reiteradamente su espacio aéreo, justificando la acción militar como una defensa de su soberanía. Estados Unidos, sin embargo, ha mantenido que las aeronaves fueron abatidas sobre aguas internacionales. Este conflicto de versiones ha persistido durante décadas y ahora se reactiva con la imputación de uno de los principales líderes del régimen.
La estrategia de Trump y la respuesta de La Habana
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, parece estar preparando una estrategia similar a la aplicada en Venezuela, ahora con Cuba. Tras acusar a Raúl Castro de varios cargos, incluyendo asesinato y conspiración, la isla se prepara para una gran manifestación en rechazo a lo que consideran una acusación injusta. Las autoridades cubanas han denunciado que Trump utiliza estos cargos como tapadera para sus acciones, viendo en ello una posible justificación para una intervención militar.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, ha calificado la imputación de Raúl Castro como “una acción política, sin ningún basamento jurídico”. Según Díaz-Canel, esta medida “solo busca engrosar el expediente que fabrican para justificar” futuras acciones contra la Revolución Cubana. La reacción de La Habana ha sido inmediata, convocando a una tribuna antiimperialista y advirtiendo que cualquier acción dentro de la isla “se topará con una resistencia feroz”. La confrontación entre ambos países, lejos de amainar, parece intensificarse con esta decisión judicial que reabre viejas heridas y crea nuevas incertidumbres.






