«Que lo hubiera hecho él cuando…»
El expresidente del Gobierno, Felipe González, ha dinamitado la ya frágil estabilidad interna del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) al exigir a Pedro Sánchez la dimisión o la convocatoria de elecciones generales inmediatas. Esta contundente declaración, lanzada en un coloquio, cuestiona directamente el liderazgo actual del presidente ante la creciente crisis de corrupción que azota a la formación. La respuesta institucional no se ha hecho esperar: Patxi López, portavoz socialista en el Congreso, ha salido al paso con una firmeza que subraya la profunda fractura que atraviesa el partido.
Felipe González, una figura histórica del socialismo español, articuló su ultimátum este martes, señalando que Sánchez dispone de solo dos opciones claras para afrontar los escándalos de presunta corrupción que salpican a personas de su círculo cercano, como José Luis Ábalos y Santos Cerdán. El exmandatario subrayó la "responsabilidad política evidente" en estos casos, indicando que el liderazgo debe asumir el "estado de ánimo" de la ciudadanía. Sus palabras resuenan con fuerza en un momento de máxima tensión para el Ejecutivo.
La réplica de Patxi López a Felipe González
Ante este desafío frontal, Patxi López, como voz oficial del PSOE, ha reaccionado con una "breve pero rotunda respuesta". Aunque el contenido exacto de sus palabras no ha trascendido en detalle, su intervención ha defendido la línea del partido frente a las críticas internas de González. Esta confrontación pública evidencia la profunda división entre las viejas glorias y la actual dirección socialista, un cisma que amenaza con desestabilizar aún más el Gobierno.
En concreto, y preguntado directamente por las declaraciones de Felipe González, Patxi López se limitó a ocho palabras: "Que lo hubiera hecho él cuando…". Con esta contundente pulla, el portavoz socialista recordaba la propia gestión de González al frente del Ejecutivo y sus propios escándalos, como los GAL, para zanjar la crítica del expresidente.
González había exigido a Pedro Sánchez, en un coloquio celebrado este martes en Toledo con motivo de la asamblea general de la Federación de Empresarios de Toledo (Fedeto), que dimitiera o convocara elecciones. Allí, junto al presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, afirmó que tanto José Luis Ábalos —a quien citó erróneamente como condenado a 24 años de prisión, cuando la investigación sigue en curso— como Santos Cerdán son personas de confianza del presidente Sánchez, y por lo tanto, "hay una responsabilidad política evidente".
"Hay un momento en que la responsabilidad política hay que asumirla", sentenció González. "En eso consiste el liderazgo no mercenario o el liderazgo que se hace cargo del estado de ánimo de los otros". Así, el exdirigente socialista señaló que las dos opciones "más claras" que tiene Pedro Sánchez son "dimitir o convocar elecciones, para que te ratifiquen o te rectifiquen".
Presión externa e interna sobre Pedro Sánchez
La presión sobre el Gobierno de Sánchez no proviene únicamente de sus filas históricas. Los partidos que conforman el entorno de Sumar han exigido este viernes cambios urgentes en el Ejecutivo. La líder de Sumar, Yolanda Díaz, y su equipo han manifestado su "frustración" y califican la situación de "indecencia" ante las últimas denuncias por acoso y corrupción que afectan a miembros del Partido Socialista.
Las acusaciones de acoso sexual y laboral han provocado una cascada de dimisiones dentro del PSOE, generando una "intranquilidad" creciente entre sus militantes y socios de investidura. Para los socios de coalición, la situación es insostenible, sumándose a los casos de corrupción que desde hace meses asedian al partido, incluyendo detenciones como la de la exmilitante Leire Díez o el expresidente de la SEPI, Vicente Fernández. Esta acumulación de escándalos exige una respuesta contundente del presidente.
El Ejecutivo, por su parte, ha intentado transmitir tranquilidad, recordando que los cambios en el gabinete son prerrogativa exclusiva del presidente y que ningún ministro está directamente implicado. Sin embargo, esta postura choca frontalmente con la percepción de sus socios y de la opinión pública, que ven cómo la sombra de la sospecha se extiende por las instituciones. La credibilidad del Gobierno pende de un hilo en medio de esta tormenta política.
Así, mientras Patxi López ejerce de muro de contención ante las voces críticas internas, la presión externa de los aliados de Gobierno y la ciudadanía se intensifica. Pedro Sánchez enfrenta uno de los momentos más delicados de su mandato, con su propio partido dividido y sus socios exigiendo responsabilidades. El futuro del Gobierno depende ahora de las decisiones que el presidente tome para atajar esta crisis multidimensional.






