Economía

Mercadona desata la guerra: hosteleros denuncian «competencia desleal» por sus «mercaurantes»

La batalla por el estómago de los españoles ha tomado un nuevo frente, y esta vez el campo de juego son los propios supermercados. Mercadona, el gigante de la distribución, se encuentra en el ojo del huracán tras la proliferación de sus espacios 'Listo para Comer', donde los clientes pueden adquirir platos preparados y consumirlos en mesas y sillas dispuestas en el propio establecimiento. Esta práctica, bautizada coloquialmente como 'mercaurantes', ha soliviantado al sector de la hostelería, que clama contra una supuesta "competencia desleal" que amenaza con hundir sus negocios.

La imagen es cada vez más común en las grandes ciudades: zonas habilitadas junto a las cajas de los supermercados, equipadas con microondas, cubiertos y mesas, se llenan de gente. Clientes que optan por desayunar, comer o tomar algo rápido con productos comprados allí mismo, difuminando la línea que separa la distribución alimentaria de la restauración. Esta tendencia, que ha ganado impulso en los últimos años, se ha convertido en uno de los fenómenos más comentados del sector alimentario español, especialmente con el servicio 'Listo para Comer' de Mercadona, impulsado por Juan Roig.

Mercadona se defiende: "No cobramos por ningún servicio"

Ante las crecientes críticas y las denuncias formales, como la presentada por el Gremio de Restauración de Barcelona contra una treintena de supermercados de Mercadona, la compañía ha querido desmentir cualquier incumplimiento. En declaraciones recogidas por El Mundo, un portavoz de Mercadona aseguró: "Desde la línea de caja no estamos cobrando por ningún servicio; la actividad comercial está ligada a la venta de productos". La empresa defiende que estos espacios son simplemente áreas de descanso para el cliente, no restaurantes propiamente dichos.

Sin embargo, desde la hostelería no comparten esta visión. Argumentan que la presencia de microondas, vasos y la posibilidad de consumir in situ va más allá de una simple zona de descanso. Sectores como Hostelería de España, a través de su secretario general Emilio Gallego, ya advirtieron hace tiempo: "O se es un súper o se tiene un espacio para restaurante". La preocupación se centra en si esta práctica supone una competencia desleal, afectando a todos los nichos de la hostelería o solo a la oferta más enfocada en trabajadores y menús del día.

La crisis del menú del día y el auge de la conveniencia

Esta controversia coincide con una profunda crisis del tradicional menú del día, oficializado en España hace 61 años. Durante décadas, trabajadores y familias acudían a los bares buscando una opción económica y rápida. Sin embargo, el aumento de los costes y la búsqueda de mayor conveniencia por parte de los consumidores han abierto la puerta a alternativas como las que ofrecen los supermercados. La consultora Worldpanel by Numerator señala que "la conveniencia cada vez resulta más importante para los hogares en España a la hora de hacer la compra", lo que explica en parte el éxito de los platos preparados.

El debate, por tanto, no es solo una cuestión de competencia, sino que también refleja cambios sociales más profundos, como la disminución de la cocina casera. Mientras algunos ven en los 'mercaurantes' una solución práctica y económica, otros temen la desaparición de un pilar fundamental de la gastronomía y la vida social española. La tensión está servida, y el futuro de la relación entre supermercados y hostelería, así como la propia definición del "menú del día", está en juego.

La clientela, por su parte, parece dividida. Mientras algunos celebran la oferta asequible, otros advierten de que la línea entre ambos modelos de negocio es cada vez más delgada. La pregunta que queda en el aire es si esta tendencia es una moda pasajera o si estamos ante la redefinición del concepto de comer fuera de casa en España.

Mercaurantes, restaumercas y la 'ryanización' del menú del día. Sus espacios con microondas, cubiertos y mesas de comedor tienen soliviantados a los restaurantes circundantes, que claman contra la “competencia desleal” del gigante de la alimentación a golpe de plato preparado. La batalla se libra entre semana, de lunes a viernes, a esa hora en la que los trabajadores hacen una pausa y el sector de la hostelería pugna por la conocida como cuota de estómago. En el centro de Barcelona, Madrid, Valencia o Sevilla, la cadena valenciana ha montado la temida sección Listo para Comer, donde resolver el trámite por apenas seis o siete euros mientras los menús del día son cada vez más caros.

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