El consumo de pescado en España se desploma: mínimos históricos y el salmón resiste
España dice adiós al pescado fresco en sus mesas. El consumo de productos acuáticos en los hogares españoles ha sufrido un batacazo monumental, cayendo un 6% en volumen durante 2024. Una tendencia que no es nueva, sino la continuación de un declive imparable que se arrastra desde 2020, año en que el confinamiento disparó la demanda de estos productos. Ahora, la realidad es bien distinta: los españoles consumen menos pescado y marisco, marcando mínimos históricos.
El informe sobre el Mercado Pesquero de la UE 2025 dibuja un panorama desolador para el sector acuático en Europa y, especialmente, en nuestro país. En 2024, los hogares españoles apenas alcanzaron las 453.473 toneladas de productos acuáticos frescos, un 30% menos que hace cinco años. El valor de estas compras también se resiente, con una caída del 12% en el mismo periodo. Si bien 2023 supuso un pequeño respiro con una recuperación del 5% en valor, 2024 ha vuelto a teñir de rojo las cifras.
El pescado se hunde, pero no todo
A pesar de la tendencia general a la baja, algunas especies logran resistir el embate. El consumo de salmón, sardina y, sorprendentemente, de lubina, ha experimentado un incremento. Sin embargo, esta pequeña victoria no compensa la caída generalizada de otros productos básicos. Las razones son complejas y multifacéticas: la inflación, la pérdida de poder adquisitivo y un cambio en los hábitos de consumo, buscando alternativas más económicas o convenientes, parecen estar detrás de esta tendencia. La percepción de que el pescado es un producto caro y de difícil preparación podría estar alejando a muchas familias.
La moda resiste con un crecimiento tímido
Mientras el consumo de pescado se hunde, el sector de la moda en España se aferra a un crecimiento modesto. A pesar de la fortaleza económica general que muestra el país, el mercado de la moda parece moverse a otro ritmo, con una previsión de crecimiento del 2% para 2025. Una cifra que, si bien positiva, contrasta con la robustez de otros indicadores económicos.
El mercado de la moda español, que cerró 2024 con un valor de 28.130,9 millones de euros (un 3,7% más que el año anterior), se enfrenta a un futuro de crecimiento ralentizado. Las previsiones apuntan a que en 2025 y 2026 el ritmo se moderará hasta ese 2%. El calzado se perfila como la categoría más afectada por esta contención del gasto.
¿Por qué la moda aguanta, aunque sea a medias?
La moda, a diferencia del pescado, parece responder a otros estímulos. La necesidad de renovación del armario, las tendencias virales en redes sociales y un deseo intrínseco de seguir las modas, incluso en tiempos de estrecheces, podrían explicar esta resiliencia. Además, la diversificación de la oferta, con opciones de 'fast fashion' y marcas más asequibles, facilita el acceso a un público más amplio.
Sin embargo, este crecimiento no es homogéneo. Las marcas que apuestan por la sostenibilidad, la calidad y la diferenciación podrían encontrar un nicho, mientras que las que no se adapten a las nuevas demandas del consumidor podrían verse abocadas a un declive. La clave para el sector de la moda en España radicará en su capacidad para ofrecer valor, adaptarse a las tendencias y conectar emocionalmente con el consumidor, incluso en un contexto de consumo general a la baja.
En resumen, mientras el consumo de productos acuáticos en los hogares españoles cae un 6% en volumen en 2024, marcando mínimos históricos, el salmón y la lubina muestran un comportamiento resistente. En contraposición, el sector de la moda española prevé un crecimiento del 2% para 2025, demostrando una resiliencia impulsada por otros factores.






